Wednesday, June 19, 2013

Capitulo 3

Habló, por fin había hablado y en algún punto pude sentirme realizado, más aquella vana sensación no duró mucho en cuanto me percaté de la expresión que predominaba en el rostro del joven frente a mí, técnicamente rogando por piedad en una situación como esa en la que ambos éramos abrazados  por una karmática confusión.

Tragué saliva, en aquel momento cuando la culpa me apuñaló por la espalda una y mil veces más en cuestiones de segundos mientras no sabía qué hacer exactamente, tan solo lo observaba y el joven temblaba como si intentara adivinar mis movimientos

- No es nada grave… ¿Está bien?  No voy a hacerte nada malo… ¿Cuál es tu nombre? – Creí que aquel momento había sido el perfecto para obtener  una respuesta finalmente, pero el joven volvió a negarse y retraerse al mismo tiempo.

Suspiré y observándolo con fijeza le hablé una vez más.

-Mi nombre es Yoochun… Park Yoochun –Murmuré sintiéndome un tanto preocupado por sus razones-  ¿Por qué no puedes decirme tu nombre? –Le insistí una vez más y el contrario simplemente ladeó su mirada con una afligida expresión en el rostro.

Me sentía realmente frustrado al no poder comprender cuales eran las razones que llevaban a aquel chico a actuar de aquella forma. Es decir, estaba consciente de que los hechos anteriores no me posicionaban en el lugar de ‘la mejor persona’, pero por alguna razón, presentía que la causa de sus reacciones iban muchos más allá de mis actitudes.

Por lo general no me describía como una persona que solía confiar plenamente en los demás, mis amigos alcanzaban a ocupar menos de cinco dedos de mi mano y estaba orgullo de eso, ya que como bien dice aquella moraleja “Calidad, no es cantidad”.

Pasaba casi todos los días de mi vida (además de mantener parte de mi mente en el trabajo), saliendo y divirtiéndome en diferentes tipos de clubes o bares, dependiendo de mis necesidades.

Como creo haber mencionado antes, las mujeres eran un vicio del que jamás podría deshacerme y por lo general solía llevar una que otra chica a mi casa en la noche… Creo que no es necesario especificar para qué ¿Verdad? Aunque después de todo siempre fui cuidadoso con cualquier tema que pudiera llegar a producir secuelas… y cuando digo secuelas me refiero a cualquier tipo de secuelas… Desde una enfermedad hasta un embarazo.

Por un momento sentí que la situación que estaba viviendo allí volvería mis días de tranquilidad y diversión en días de responsabilidad y aburrimiento. Tan solo esperaba poder resistir todo aquello, y más que nunca entendí las razones de mi hermano y el por qué de la aceptación de mi padre… Enserio ¿Tan tarde comprendí de que se trataba?

Bufé y observé al chico una vez más, sintiendo como la responsabilidad me abrumaba de una forma que jamás había experimentado, o que al menos había ignorado todo este tiempo. Relamí mis labios y aclarando un tanto mi garganta, me dispuse a explicarle al pelinegro frente a mí la situación que viviríamos de ahora en más.

-Oye… No tienes por qué temer ¿Comprendes? Vivirás conmigo de ahora en más… Quiero ayudarte, pero no puedo hacerlo si ni siquiera puedo comunicarme contigo… -“Lo dije” Suspiré un tanto aliviado para mis adentros.

El joven híbrido me miró, y pude saber en el mismo momento que comprendía bien cada palabra que había salido de mi boca. Fue entonces cuando el contrario se puso en pie con lentitud observándome, y allí mismo  pude ver como presionaba sus labios con un ligero deje de nervios-

-Changmin… Me llamo, Changmin…  -Expresó y su voz me pareció un tanto corrompida.

Al instante me puse en pie con lentitud y le sonreí  con calidez mientras me hacía a un lado caminando hacia el armario frente a mí, procediendo de esa forma a abrir una de las puertas del mismo.  Dejé ver en ese lugar las miles de prendas ordenadas por gama de color, cada una en su respectivo gancho de ropa.

-Antes que nada… debemos cambiarte de ropa… ¿Qué solías usar antes? –Le cuestioné, mientras buscaba las tallas más grandes de camisa que poseía en aquel lugar, sin pensarlo dos veces, supe que pronto debía salir de compras ya que no poseía demasiadas prendas con tallas que excedieran la medida justa de mi cuerpo.  El chico, o más bien “Changmin” no parecía responder a mis preguntas, pero ya en un ambiente mucho más cálido, tomé una de las camisas negras que poseía en el armario y la coloqué sobre el cuerpo ajeno, midiendo aproximadamente el tamaño. Era perfecto y al chico le sentaba bien el negro.

-Ponte esto… -Le sonreí mientras dejaba aquella camisa sobre su hombro, dejando su respectivo gancho sobre la cama. Luego volví mi vista hacia los cajones inferiores del gran mueble, procediendo a ponerme en cuclillas para así husmear que pantalón le quedaría bien. Parecía tener sus piernas un tanto más fornidas que las mías, por lo que debía buscar algo que no le apretara demasiado.

Creí  encontrar el indicado, un shean de tonalidad azul obscuro y que me quedaba particularmente grande a pesar de ser relativamente al cuerpo. Lo dejé a un lado y tomé uno de mis bóxers en el último de los cajones, para así ponerme en pie una vez más. El contrario ni siquiera se había cambiado.

-Aquí tienes el resto… -Le expliqué dejando dichas prendas restantes sobre la cama mientras amagaba a salir de la habitación, pero Changmin ni siquiera se inmutó, me observaba de la misma forma al igual que la primera vez que nos vimos ¿Acaso era como criar a un bebé? “Ahh… “Suspiré y volví mi mirada al joven de la pequeña cola, estando dispuesto ayudarlo en la causa.  

Lentamente me acerqué y tomé el bóxer que minutos antes había dejado sobre la cama, colocándome frente a él, esperando que entendiera mis señas en cuanto dejé la prenda interior expuesta en el aire, expandiendo la misma un poco al ampliar los elásticos con mis manos. Pero como tampoco me extrañaba, el chico me miró y alzó una de sus cejas. A decir verdad parecía un idiota en medio de la habitación haciendo aquello, ¿Pero qué más? , resoplé.

-Pasa tus piernas por aquí… -Expuse y suponiendo que entendería dejé escapar otro agotador suspiro-

-¿Por qué?

Allí fue cuando sorprendí al escuchar como cuestionaba mis indicaciones, aunque por una parte me alegraba que poco a poco tomara confianza, por otra parte sabía que si el joven desarrollaba una personalidad exigente y quisquillosa, perdería autoridad  y tarde o temprano terminaría cansándome.

-Porque Yo lo digo. –Respondí un tanto cortante en aquella típica escusa que le dan los padres a sus propios hijos, mientras alzaba una de mis cejas observándolo.

El chico tan solo presionó sus labios en una especie de puchero, un tanto extraño a decir verdad, ya que parecía haberle molestado mi contestación, pero Changmin solo se acercó y tomó uno de mis hombros, como queriendo hacer equilibrio mientras pasaba sus piernas por los orificios del bóxer. 

Una vez terminada dicha acción lo observé mientras el moreno se acomodaba la prenda un tanto incordioso.
-¿Qué sucede?  -Pregunté volteando a ver su parte trasera ya que allí parecía residir el problema y de hecho allí estaba-

-Es incómodo… -Respondió tomando el borde de la prenda interior por la parte trasera y jalándolo hacia abajo. En aquel momento tragué saliva y corrí mí vista rápidamente al percibir como dejaba expuesto parte de sus glúteos. Cerré mis ojos con fuerza y reaccioné una vez más al ver como Changmin amagaba a quitarse la prenda. Lo detuve de inmediato.

- ¿Qué haces? No te lo quites, no puedes estar desnudo por toda la casa –Le expliqué frunciendo un tanto mi ceño-
-Pero es molesto… -El contrario imitó mi gesto mientras bajaba su mirada, finalmente  dejando en paz aquella prenda.  Pude observar como un ligero deje de decepción se impregnaba en sus facciones. Abultó sus labios como si fuese a llorar en cualquier momento.

Me sentí culpable, incluso con una cosa tan ridícula como esa… Debía tenerle paciencia, ya que claramente la situación no era nada cotidiana ni para mí, ni para él.

Fruncí mis labios y buscando con la mirada en todo el radio de mi habitación, divisé una pequeña tijera a un lado de mi escritorio en mi oficina. Con rapidez la tomé y volviendo donde el chico, me arrodillé detrás de él tomando parte de la tela del bóxer para así recortar un agujero de tamaño regular en el que su pequeña cola pudiese pasar, con cuidado de no lastimarlo.

Adiós bóxer nuevo, fue bueno conocerte.

Le indiqué al chico que acomodara su-… que se acomodara a su gusto mientras jugaba con el pequeño círculo de tela entre mis dedos.

-¿Así está mejor?

-Neh…  Gracias…


El joven Changmin acomodó su pequeña cola, dejándola pasar por aquel agujero hecho por el científico mientras acomodaba el resto de la ajustada prenda a sus piernas. Luego miró al pelinegro de cortos cabellos  y acto seguido, sus ojos se posaron en el pantalón que cubriría el resto de su cuerpo. 

Yoochun pisó la realidad nuevamente al comprender que el chico quería que continuara vistiéndolo y que no pensaba moverse del lugar. Al parecer niño reno sabía bien de que trataba aquello, pero no parecía querer hacer mucho al respecto.

Una vez más el joven científico tomó la prenda que se hallaba sobre la cama, y al igual que hacía unos minutos,  sostuvo la misma frente a Changmin, esta vez, arrodillándose un tanto para que el contrario pudiese vestirse cómodamente.

El más alto posó su diestra sobre el hombro del de Yoochun, para así hacer equilibrio una vez más, adentrando sus piernas en la prenda. En ese  momento el más bajo ascendió lentamente, haciendo que el pantalón se adaptara poco a poco al cuerpo ajeno, terminando por dar un suave tirón hacia arriba cuando se hallaba por la zona de cintura.

Entre ambos se produjo un ligero cruce de miradas, provocando que Yoochun aclarara su garganta, e intentando ser disimulado en aquel acto se acercó hasta él chocando sus cuerpos mientras arreglaba la prenda en la cintura del más alto por la parte trasera.

El joven híbrido desprendió un suave jadeo casi imperceptible al sentir la cercanía de ambos, el tacto ajeno, todos aquellos pequeños factores que para Yoochun parecían un tanto irrelevantes, para Changmin se volvían más que un roce. ¿Sería su naturaleza animal? Pues Yoochun no lo sabía, solo pudo percibir una vez más la respiración ajena contra su cuello, provocándole al científico un escalofrío general por todo su cuerpo, esta vez parecía como si el moreno quisiese acercarse más a él.

-C-changmin ¡¿Qué haces?!  -Exclamó separándose de inmediato entre molesto y confundido. ¿Confundido?  Así era, Yoochun estaba confundido y eso era precisamente lo que le molestaba.

El híbrido parecía sorprendido ante la reacción ajena, terminando él mismo por acomodar la prenda y abotonarla a la perfección un tanto apenado, dejando que su pequeña cola quedara apresada.

 Claramente sabía cómo hacerlo solo, pero solo guardó silencio ante el cuestionamiento del  contrario. Luego tomó la camisa que yacía sobre su hombro derecho, extendiéndola con lentitud para terminar de vestirse luego de unos minutos, aunque sin terminar de prender su camisa.

Rápidamente, Yoochun se alejó unos pasos de forma dubitativa, saliendo de la habitación con rapidez para finalmente dirigirse a la cocina.

Por otro lado, Changmin tan solo observó como la figura del contrario se disipaba en pocos segundos, limitándose a dar un pequeño recorrido con su mirada a todo lo que se hallaba a su alrededor.
Su vista se tornó un tanto lúgubre, de más estaba decir que se había sentido rechazado y por demás ignorado por el que ahora era su ‘tutor’, aquello le molestaba.

 Esperó algunos minutos antes de salir de la habitación y una vez efectuando dichas acciones, algo lo detuvo, una vez más su atención había sido capturada por el enorme y extenso mueble que se hallaba habitado por incontables libros. Pero de pronto algo lo despertó, como si se tratara de un fuerte pellizco en sus oídos, un ruido molesto. ¿Qué era aquello? Se preguntaba Changmin, sabiendo tan solo que dicho irritante chirrido provenía de la cocina, donde yacía el contrario.



A paso lento se asomó por allí, apegándose a una de las paredes mientras divisaba la espalda de Yoochun junto a la mesada. ¿Qué estaba haciendo allí y cómo era capaz de soportar aquel sonido tan molesto? , aquello fue lo que pensó el niño reno mientras espiaba a su semejante, entrecerrando sus ojos como si se tratase de algún tipo de misión. Claramente era la curiosidad hecha hombre… o híbrido.

Segundos después, Changmin pudo observar cómo el pelinegro a escasos metros de él servía café proveniente de aquella máquina infernal que desconcertaba sus sentidos.

Luego y tan solo en cuestión de algunos minutos más, Yoochun volteó para dirigirse a su oficina, pero lo primero con lo que atinó a encontrarse fue parte del rostro del híbrido que parecía husmear cada acción que éste cometía. Alzó sus cejas desprendiendo una pequeña risa de sus labios, por alguna extraña razón no podía permanecer de forma distante con él, aquel chico le hacía reír.

El joven científico caminó sin apuros, atravesando la cocina e incluso pasando a un lado de Changmin sin alterarse, para finalmente sentarse en una de las sillas que se encontraba presentes en el living.
 Una vez habiendo tomado asiento y cruzando sus piernas por debajo de la mesa, indicó al moreno que lo acompañara a través de una pequeña seña, esbozando una divertida sonrisa a la vez.

Changmin se acercó una vez más, tomando asiento frente a él mientras posaba sus manos por sobre sus propias rodillas, parecía algo tieso y aquello le agraciaba a  Yoochun después de todo.

Pero algo que llamaba la atención del ahora también reconocido como ‘tutor’, era la curiosidad persistente del chico en aquel mueble. En ese momento a Yoochun se le ocurrió una idea de la que ambos sacarían provecho. Aclaró su garganta y se dirigió al chico frente a él.

-¿Te gustan los libros?

-Mh… -Asintió-

-Hagamos un trato… por cada pregunta que respondas, te dejaré ver un libro ¿Qué opinas?
El chico observó a Yoochun y asintió una vez más, viendo cómo el contrario se ponía en pie repentinamente, acercándose a la biblioteca. No tardó en seguirlo, parándose unos centímetros tras él, con ligeros ademanes de timidez.



-Primero respóndeme y luego puedes escoger el que quieras ¿Está bien? – Cuestionó Yoochun, y tras la aprobación del joven frente a él, presionó sus labios en una mueca titubeante.- Dime, ¿Qué edad tienes?
Changmin lo observó por unos ligeros segundos y no tardó en contestar

- Veintitrés…

Casi de forma simultánea, una sonrisa surcó los labios del intelectual, haciéndose a un lado mientras efectuaba un ademán con su diestra, cediendo sus libros al menor. Éste escogió un libro con portada color rojo que se hallaba en el tercer estante frente a ambos, lo cual llamó la atención de Yoochun. Acto seguido, el dueño del mismo allí presente, tomó el libro en cuestión y dio un vistazo al título para saber de qué se trataba; “Medicina II”, parecía decir, y Yoochun rio, dado que el menor no entendería nada.

-Ven… -Le indicó al joven Changmin, acercándose a la mesa una vez más y acarreando una silla junto a la suya para que el menor tomara asiento junto a él, se dispuso a abrir el libro sobre la mesa. El chico siguió sus pasos, tomando asiento a un lado de Yoochun luego de que éste reivindicara su petición, palmeando la silla a uno de sus lados.

A decir verdad, Changmin no entendía demasiado o de hecho nada de lo que decía allí, simplemente se limitaba a observar durante varios segundos cada página, pasando a la siguiente con cuidado de forma constante.

Yoochun solo se dedicaba a contemplar las reacciones ajenas, tomando seriedad con respecto al asunto luego de haber pasado alrededor de 10 minutos desde que el más joven había comenzado a husmear aquel libro.

-¡Aquí tengo otra pregunta! –Inquirió Yoochun, logrando que el más alto lo observara de inmediato. -¿Sabes leer?-

Así es, el pelinegro de cabello corto no pudo con su intriga.

-Solo un poco… -Murmuró Changmin en un opacado todo de voz e incluso un tanto apenado mientras formaba una mueca en sus labios, al parecer aquel hecho del pesaba en algún punto.

-Oh… ya veo, si quieres puedo ayudarte… -Propuso Yoochun al contemplar la desilusión que portaba una pisca de misterio en sus facciones. Era la primera ‘persona’ que había conocido en su vida a la que parecía dolerle el hecho de no saber leer.

 Al chico mitad reno pareció agradarle la idea, de hecho fue allí cuando los labios de Changmin le dedicaron una sonrisa al más grande, denotando como uno de sus ojos se cerraba asimétricamente a comparación del otro. Por primera vez una sonrisa y Yoochun se contagió de ella casi al mismo tiempo.




Así fue como ambos habían pasado casi toda la tarde, aunque dado algún punto en el que Yoochun se aprovechaba inconscientemente de la situación, haciendo más preguntas que cediendo libros al menor. Pero a Changmin no le molestaba, por el contrario, le hacía sentir un grado de mayor comodidad en aquel lugar.

Cada libro había tomado alrededor de unos 20 minutos, más aun los que poseían dibujos ya que algunos (la gran minoría) eran libros ilustrados, otros simplemente poseían miles y miles de palabras sin el más mínimo rastro de algún esquema.




Luego de horas y horas de investigación, Yoochun había sido abrazado por el sueño sobre la mesa, reposando su cabeza sobre sus propios brazos flexionados en la misma. En su inconsciente, aquellas escenas de roce se resaltaban una y otra vez, soltó un bajó suspiro que lo hizo despertar lentamente, una peculiar tensión en sus piernas.

Poco a poco abrió sus ojos, tallando los mismos con una de sus manos mientras se enderezaba en la silla estirando los músculos de su cuerpo, Changmin no estaba allí.

Aquello provocó que el mayor diera un salto sobre la silla, casi cayendo mientras se ponía en pie comenzando a buscarlo por toda la casa. Revisó el baño, la habitación, la cocina, incluso la oficina pero el moreno no aparecía. Se maldijo a sí mismo.

De repente un pequeño y vagabundo ronquido se hizo presente, alarmando a todos los sentidos de Yoochun. Parecía provenir del sofá pero al voltear, el pelinegro no pudo divisarlo. Otra vez aquel ronquido, acompañado de un suspiro segundos después si no era en el sofá ¿Dónde?

Con lentitud se acercó hasta dicho mueble, y fue allí donde encontró a Changmin, más no encima de él, sino a un lado, sentado en el suelo abrazando sus piernas mientras su frente parecía reposar sobre sus rodillas. Yoochun aún sin salir medianamente de su asombro, se colocó en cuclillas, moviendo con suavidad uno de sus brazos mientras lo llamaba repetidas veces en un cálido tono de voz. ¿A quién le gustaría despertar de una forma tan histriónica?

Tras el cuarto llamado, el menor abrió sus ojos, alzando su rostro con levedad-

-¿Qué sucede?... –Murmuró-

-Yo debería preguntar, ¿Qué haces aquí? ¿Estás bien?

-Neh… Si lo estoy, solo fui a dormir, tenía sueño… lo siento –Bostezó el chico cubriendo parte de sus labios con uno de sus brazos-

-…

“Solo fui a dormir”, aquellas palabras resonaron en la mente de Yoochun una y mil veces sin siquiera hacerse una idea de cómo había sido la vida cotidiana del menor hasta el día anterior.
Sus ojos se entrecerraron, sintiendo un fino hilo de dolor en forma de puntada. Aquel chico, Changmin ¿Qué acarreaba tras inhibido ser?

Sin pensarlo un segundo más, Yoochun tomó al contrario por uno de sus brazos con suavidad, indicándole que se levantara. El más alto obedeció aún un tanto adormilado, siguiendo al mayor que parecía dirigirse hacia la habitación. Allí Yoochun quitó la camisa y pantalones ajenos con un tanto de seriedad en sus acciones. Luego de haber escuchado aquellas palabras, se sentía realmente responsable y completamente ignorante al mismo tiempo.

-Dormirás en mi cama –Dijo el joven científico mientras hacía a un lado las sábanas de la cama, indicándole al menor que se introdujera allí.

El chico un tanto confundido accedió sin objetar, sintiendo como casi al mismo tiempo era arropado por el contrario.

-¿Dónde dormirás tú? –Murmuró, ocultando su rostro hasta por debajo de su nariz.
-En el sofá estaré bien… tu descansa.-Sonrió Yoochun, tomando del armario algunas sábanas y mantas mientras se disponía a salir de la habitación.

-Buenas Noches…

-Buenas noches –Correspondió una vez más el científico, dirigiéndose finalmente al sofá para hacerse un lugar allí, pensando en miles de formas de vida que el menor había estado pasando mientras él dormía allí cómodamente. ¿Yoochun el bondadoso? Tal vez debía pensar un poco más al respecto de ahora en más.

Al terminar allí, sin siquiera desvestirse se arropó entre las mantas observando el oscuro e inmenso techo. Definitivamente, su vida había cambiado.

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7 comments:

  1. Pobre mi Changmin, definitivamente debe haber tenido una vida muy dura :(

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    1. Perdona que no respondí la vez anterior, estaba haciendo una prueba con el blog al modificarlo y olvidé borrar el topic ;; Espero les esté gustando hasta ahora ;;

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  2. ohhhh que tiernos sinceramente que clase de vida a vivido minnie porque dan ganas de llorar pero vamos estare esperando que chun lo cuide y lo ame mucho

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    1. Siguen cosas entre trágicas y muy bonitas <3

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  3. Yuuuuuuuuuuuuu morí de amor te juro no se, imaginé a Chun cortando el boxer y ekfnvwkjfn la colita de Min me dio chuchi -3-

    seguilo raaaaaaaaapido ;_; amo el fic

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  4. Woooow meencanto un buen el cap aaaawww changmin mi vida es una ternurita jejejje
    y chunie que genial que cuide de el jeje me ha encantado todo lo que has escrito hasta ahorita del fic jeejej espero la conti ^_^
    강 제 미

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  5. Me encanta el yoomin aslkdmlksdlk

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