Habló, por fin
había hablado y en algún punto pude sentirme realizado, más aquella vana
sensación no duró mucho en cuanto me percaté de la expresión que predominaba en
el rostro del joven frente a mí, técnicamente rogando por piedad en una situación
como esa en la que ambos éramos abrazados por una karmática confusión.
Tragué saliva, en
aquel momento cuando la culpa me apuñaló por la espalda una y mil veces más en
cuestiones de segundos mientras no sabía qué hacer exactamente, tan solo lo observaba
y el joven temblaba como si intentara adivinar mis movimientos
- No es nada grave…
¿Está bien? No voy a hacerte nada malo… ¿Cuál es tu nombre? – Creí que
aquel momento había sido el perfecto para obtener una respuesta
finalmente, pero el joven volvió a negarse y retraerse al mismo tiempo.
Suspiré y
observándolo con fijeza le hablé una vez más.
-Mi nombre es
Yoochun… Park Yoochun –Murmuré sintiéndome un tanto preocupado por sus
razones- ¿Por qué no puedes decirme tu nombre? –Le insistí una vez más y
el contrario simplemente ladeó su mirada con una afligida expresión en el
rostro.
Me sentía realmente
frustrado al no poder comprender cuales eran las razones que llevaban a aquel
chico a actuar de aquella forma. Es decir, estaba consciente de que los hechos
anteriores no me posicionaban en el lugar de ‘la mejor persona’, pero por
alguna razón, presentía que la causa de sus reacciones iban muchos más allá de
mis actitudes.
Por lo general no
me describía como una persona que solía confiar plenamente en los demás, mis
amigos alcanzaban a ocupar menos de cinco dedos de mi mano y estaba orgullo de
eso, ya que como bien dice aquella moraleja “Calidad, no es cantidad”.
Pasaba casi todos
los días de mi vida (además de mantener parte de mi mente en el trabajo),
saliendo y divirtiéndome en diferentes tipos de clubes o bares, dependiendo de
mis necesidades.
Como creo haber
mencionado antes, las mujeres eran un vicio del que jamás podría deshacerme y
por lo general solía llevar una que otra chica a mi casa en la noche… Creo que
no es necesario especificar para qué ¿Verdad? Aunque después de todo siempre
fui cuidadoso con cualquier tema que pudiera llegar a producir secuelas… y
cuando digo secuelas me refiero a cualquier tipo de secuelas… Desde una
enfermedad hasta un embarazo.
Por un momento
sentí que la situación que estaba viviendo allí volvería mis días de
tranquilidad y diversión en días de responsabilidad y aburrimiento. Tan solo
esperaba poder resistir todo aquello, y más que nunca entendí las razones de mi
hermano y el por qué de la aceptación de mi padre… Enserio ¿Tan tarde comprendí
de que se trataba?
Bufé y observé al
chico una vez más, sintiendo como la responsabilidad me abrumaba de una forma
que jamás había experimentado, o que al menos había ignorado todo este tiempo.
Relamí mis labios y aclarando un tanto mi garganta, me dispuse a explicarle al
pelinegro frente a mí la situación que viviríamos de ahora en más.
-Oye… No tienes por
qué temer ¿Comprendes? Vivirás conmigo de ahora en más… Quiero ayudarte, pero
no puedo hacerlo si ni siquiera puedo comunicarme contigo… -“Lo dije” Suspiré
un tanto aliviado para mis adentros.
El joven híbrido me
miró, y pude saber en el mismo momento que comprendía bien cada palabra que
había salido de mi boca. Fue entonces cuando el contrario se puso en pie con
lentitud observándome, y allí mismo pude ver como presionaba sus labios
con un ligero deje de nervios-
-Changmin… Me
llamo, Changmin… -Expresó y su voz me pareció un tanto corrompida.
Al instante me puse
en pie con lentitud y le sonreí con calidez mientras me hacía a un lado
caminando hacia el armario frente a mí, procediendo de esa forma a abrir una de
las puertas del mismo. Dejé ver en ese lugar las miles de prendas
ordenadas por gama de color, cada una en su respectivo gancho de ropa.
-Antes que nada…
debemos cambiarte de ropa… ¿Qué solías usar antes? –Le cuestioné, mientras
buscaba las tallas más grandes de camisa que poseía en aquel lugar, sin
pensarlo dos veces, supe que pronto debía salir de compras ya que no poseía
demasiadas prendas con tallas que excedieran la medida justa de mi
cuerpo. El chico, o más bien “Changmin” no parecía responder a mis
preguntas, pero ya en un ambiente mucho más cálido, tomé una de las camisas
negras que poseía en el armario y la coloqué sobre el cuerpo ajeno, midiendo
aproximadamente el tamaño. Era perfecto y al chico le sentaba bien el negro.
-Ponte esto… -Le
sonreí mientras dejaba aquella camisa sobre su hombro, dejando su respectivo
gancho sobre la cama. Luego volví mi vista hacia los cajones inferiores del
gran mueble, procediendo a ponerme en cuclillas para así husmear que pantalón
le quedaría bien. Parecía tener sus piernas un tanto más fornidas que las mías,
por lo que debía buscar algo que no le apretara demasiado.
Creí
encontrar el indicado, un shean de tonalidad azul obscuro y que me quedaba
particularmente grande a pesar de ser relativamente al cuerpo. Lo dejé a un
lado y tomé uno de mis bóxers en el último de los cajones, para así ponerme en
pie una vez más. El contrario ni siquiera se había cambiado.
-Aquí tienes el
resto… -Le expliqué dejando dichas prendas restantes sobre la cama mientras
amagaba a salir de la habitación, pero Changmin ni siquiera se inmutó, me
observaba de la misma forma al igual que la primera vez que nos vimos ¿Acaso
era como criar a un bebé? “Ahh… “Suspiré y volví mi mirada al joven de la
pequeña cola, estando dispuesto ayudarlo en la causa.
Lentamente me
acerqué y tomé el bóxer que minutos antes había dejado sobre la cama, colocándome
frente a él, esperando que entendiera mis señas en cuanto dejé la prenda
interior expuesta en el aire, expandiendo la misma un poco al ampliar los
elásticos con mis manos. Pero como tampoco me extrañaba, el chico me miró y
alzó una de sus cejas. A decir verdad parecía un idiota en medio de la
habitación haciendo aquello, ¿Pero qué más? , resoplé.
-Pasa tus piernas
por aquí… -Expuse y suponiendo que entendería dejé escapar otro agotador
suspiro-
-¿Por qué?
Allí fue cuando
sorprendí al escuchar como cuestionaba mis indicaciones, aunque por una parte
me alegraba que poco a poco tomara confianza, por otra parte sabía que si el
joven desarrollaba una personalidad exigente y quisquillosa, perdería
autoridad y tarde o temprano terminaría cansándome.
-Porque Yo lo digo.
–Respondí un tanto cortante en aquella típica escusa que le dan los padres a
sus propios hijos, mientras alzaba una de mis cejas observándolo.
El chico tan solo
presionó sus labios en una especie de puchero, un tanto extraño a decir verdad,
ya que parecía haberle molestado mi contestación, pero Changmin solo se acercó
y tomó uno de mis hombros, como queriendo hacer equilibrio mientras pasaba sus
piernas por los orificios del bóxer.
Una vez terminada
dicha acción lo observé mientras el moreno se acomodaba la prenda un tanto
incordioso.
-¿Qué sucede?
-Pregunté volteando a ver su parte trasera ya que allí parecía residir el
problema y de hecho allí estaba-
-Es incómodo…
-Respondió tomando el borde de la prenda interior por la parte trasera y
jalándolo hacia abajo. En aquel momento tragué saliva y corrí mí vista
rápidamente al percibir como dejaba expuesto parte de sus glúteos. Cerré mis
ojos con fuerza y reaccioné una vez más al ver como Changmin amagaba a quitarse
la prenda. Lo detuve de inmediato.
- ¿Qué haces? No te
lo quites, no puedes estar desnudo por toda la casa –Le expliqué frunciendo un
tanto mi ceño-
-Pero es molesto…
-El contrario imitó mi gesto mientras bajaba su mirada, finalmente
dejando en paz aquella prenda. Pude observar como un ligero deje de
decepción se impregnaba en sus facciones. Abultó sus labios como si fuese a
llorar en cualquier momento.
Me sentí culpable,
incluso con una cosa tan ridícula como esa… Debía tenerle paciencia, ya que
claramente la situación no era nada cotidiana ni para mí, ni para él.
Fruncí mis labios y
buscando con la mirada en todo el radio de mi habitación, divisé una pequeña
tijera a un lado de mi escritorio en mi oficina. Con rapidez la tomé y
volviendo donde el chico, me arrodillé detrás de él tomando parte de la tela
del bóxer para así recortar un agujero de tamaño regular en el que su pequeña
cola pudiese pasar, con cuidado de no lastimarlo.
Adiós bóxer nuevo,
fue bueno conocerte.
Le indiqué al chico
que acomodara su-… que se acomodara a su gusto mientras jugaba con el pequeño
círculo de tela entre mis dedos.
-¿Así está mejor?
-Neh…
Gracias…
El joven Changmin
acomodó su pequeña cola, dejándola pasar por aquel agujero hecho por el
científico mientras acomodaba el resto de la ajustada prenda a sus piernas.
Luego miró al pelinegro de cortos cabellos y acto seguido, sus ojos se
posaron en el pantalón que cubriría el resto de su cuerpo.
Yoochun pisó la
realidad nuevamente al comprender que el chico quería que continuara
vistiéndolo y que no pensaba moverse del lugar. Al parecer niño reno sabía bien
de que trataba aquello, pero no parecía querer hacer mucho al respecto.
Una vez más el
joven científico tomó la prenda que se hallaba sobre la cama, y al igual que
hacía unos minutos, sostuvo la misma frente a Changmin, esta vez,
arrodillándose un tanto para que el contrario pudiese vestirse cómodamente.
El más alto posó su
diestra sobre el hombro del de Yoochun, para así hacer equilibrio una vez más,
adentrando sus piernas en la prenda. En ese momento el más bajo ascendió
lentamente, haciendo que el pantalón se adaptara poco a poco al cuerpo ajeno,
terminando por dar un suave tirón hacia arriba cuando se hallaba por la zona de
cintura.
Entre ambos se produjo
un ligero cruce de miradas, provocando que Yoochun aclarara su garganta, e
intentando ser disimulado en aquel acto se acercó hasta él chocando sus cuerpos
mientras arreglaba la prenda en la cintura del más alto por la parte trasera.
El joven híbrido
desprendió un suave jadeo casi imperceptible al sentir la cercanía de ambos, el
tacto ajeno, todos aquellos pequeños factores que para Yoochun parecían un
tanto irrelevantes, para Changmin se volvían más que un roce. ¿Sería su
naturaleza animal? Pues Yoochun no lo sabía, solo pudo percibir una vez más la
respiración ajena contra su cuello, provocándole al científico un escalofrío
general por todo su cuerpo, esta vez parecía como si el moreno quisiese
acercarse más a él.
-C-changmin ¡¿Qué
haces?! -Exclamó separándose de inmediato entre molesto y confundido.
¿Confundido? Así era, Yoochun estaba confundido y eso era precisamente lo
que le molestaba.
El híbrido parecía
sorprendido ante la reacción ajena, terminando él mismo por acomodar la prenda
y abotonarla a la perfección un tanto apenado, dejando que su pequeña cola
quedara apresada.
Claramente
sabía cómo hacerlo solo, pero solo guardó silencio ante el cuestionamiento
del contrario. Luego tomó la camisa que yacía sobre su hombro derecho,
extendiéndola con lentitud para terminar de vestirse luego de unos minutos,
aunque sin terminar de prender su camisa.
Rápidamente,
Yoochun se alejó unos pasos de forma dubitativa, saliendo de la habitación con
rapidez para finalmente dirigirse a la cocina.
Por otro lado, Changmin
tan solo observó como la figura del contrario se disipaba en pocos segundos,
limitándose a dar un pequeño recorrido con su mirada a todo lo que se hallaba a
su alrededor.
Su vista se tornó
un tanto lúgubre, de más estaba decir que se había sentido rechazado y por
demás ignorado por el que ahora era su ‘tutor’, aquello le molestaba.
Esperó
algunos minutos antes de salir de la habitación y una vez efectuando dichas
acciones, algo lo detuvo, una vez más su atención había sido capturada por el
enorme y extenso mueble que se hallaba habitado por incontables libros. Pero de
pronto algo lo despertó, como si se tratara de un fuerte pellizco en sus oídos,
un ruido molesto. ¿Qué era aquello? Se preguntaba Changmin, sabiendo tan solo
que dicho irritante chirrido provenía de la cocina, donde yacía el contrario.
A paso lento se
asomó por allí, apegándose a una de las paredes mientras divisaba la espalda de
Yoochun junto a la mesada. ¿Qué estaba haciendo allí y cómo era capaz de
soportar aquel sonido tan molesto? , aquello fue lo que pensó el niño reno
mientras espiaba a su semejante, entrecerrando sus ojos como si se tratase de
algún tipo de misión. Claramente era la curiosidad hecha hombre… o híbrido.
Segundos después,
Changmin pudo observar cómo el pelinegro a escasos metros de él servía café
proveniente de aquella máquina infernal que desconcertaba sus sentidos.
Luego y tan solo en
cuestión de algunos minutos más, Yoochun volteó para dirigirse a su oficina,
pero lo primero con lo que atinó a encontrarse fue parte del rostro del híbrido
que parecía husmear cada acción que éste cometía. Alzó sus cejas desprendiendo
una pequeña risa de sus labios, por alguna extraña razón no podía permanecer de
forma distante con él, aquel chico le hacía reír.
El joven científico
caminó sin apuros, atravesando la cocina e incluso pasando a un lado de
Changmin sin alterarse, para finalmente sentarse en una de las sillas que se
encontraba presentes en el living.
Una vez
habiendo tomado asiento y cruzando sus piernas por debajo de la mesa, indicó al
moreno que lo acompañara a través de una pequeña seña, esbozando una divertida
sonrisa a la vez.
Changmin se acercó
una vez más, tomando asiento frente a él mientras posaba sus manos por sobre
sus propias rodillas, parecía algo tieso y aquello le agraciaba a Yoochun
después de todo.
Pero algo que
llamaba la atención del ahora también reconocido como ‘tutor’, era la
curiosidad persistente del chico en aquel mueble. En ese momento a Yoochun se
le ocurrió una idea de la que ambos sacarían provecho. Aclaró su garganta y se
dirigió al chico frente a él.
-¿Te gustan los
libros?
-Mh… -Asintió-
-Hagamos un trato…
por cada pregunta que respondas, te dejaré ver un libro ¿Qué opinas?
El chico observó a
Yoochun y asintió una vez más, viendo cómo el contrario se ponía en pie
repentinamente, acercándose a la biblioteca. No tardó en seguirlo, parándose
unos centímetros tras él, con ligeros ademanes de timidez.
-Primero respóndeme
y luego puedes escoger el que quieras ¿Está bien? – Cuestionó Yoochun, y tras
la aprobación del joven frente a él, presionó sus labios en una mueca
titubeante.- Dime, ¿Qué edad tienes?
Changmin lo observó
por unos ligeros segundos y no tardó en contestar
- Veintitrés…
Casi de forma
simultánea, una sonrisa surcó los labios del intelectual, haciéndose a un lado
mientras efectuaba un ademán con su diestra, cediendo sus libros al menor. Éste
escogió un libro con portada color rojo que se hallaba en el tercer estante
frente a ambos, lo cual llamó la atención de Yoochun. Acto seguido, el dueño
del mismo allí presente, tomó el libro en cuestión y dio un vistazo al título
para saber de qué se trataba; “Medicina II”, parecía decir, y Yoochun rio, dado
que el menor no entendería nada.
-Ven… -Le indicó al
joven Changmin, acercándose a la mesa una vez más y acarreando una silla junto
a la suya para que el menor tomara asiento junto a él, se dispuso a abrir el
libro sobre la mesa. El chico siguió sus pasos, tomando asiento a un lado de
Yoochun luego de que éste reivindicara su petición, palmeando la silla a uno de
sus lados.
A decir verdad,
Changmin no entendía demasiado o de hecho nada de lo que decía allí,
simplemente se limitaba a observar durante varios segundos cada página, pasando
a la siguiente con cuidado de forma constante.
Yoochun solo se
dedicaba a contemplar las reacciones ajenas, tomando seriedad con respecto al
asunto luego de haber pasado alrededor de 10 minutos desde que el más joven
había comenzado a husmear aquel libro.
-¡Aquí tengo otra
pregunta! –Inquirió Yoochun, logrando que el más alto lo observara de
inmediato. -¿Sabes leer?-
Así es, el
pelinegro de cabello corto no pudo con su intriga.
-Solo un poco…
-Murmuró Changmin en un opacado todo de voz e incluso un tanto apenado mientras
formaba una mueca en sus labios, al parecer aquel hecho del pesaba en algún
punto.
-Oh… ya veo, si
quieres puedo ayudarte… -Propuso Yoochun al contemplar la desilusión que
portaba una pisca de misterio en sus facciones. Era la primera ‘persona’ que
había conocido en su vida a la que parecía dolerle el hecho de no saber leer.
Al chico
mitad reno pareció agradarle la idea, de hecho fue allí cuando los labios de
Changmin le dedicaron una sonrisa al más grande, denotando como uno de sus ojos
se cerraba asimétricamente a comparación del otro. Por primera vez una sonrisa
y Yoochun se contagió de ella casi al mismo tiempo.
Así fue como ambos
habían pasado casi toda la tarde, aunque dado algún punto en el que Yoochun se
aprovechaba inconscientemente de la situación, haciendo más preguntas que
cediendo libros al menor. Pero a Changmin no le molestaba, por el contrario, le
hacía sentir un grado de mayor comodidad en aquel lugar.
Cada libro había
tomado alrededor de unos 20 minutos, más aun los que poseían dibujos ya que
algunos (la gran minoría) eran libros ilustrados, otros simplemente poseían
miles y miles de palabras sin el más mínimo rastro de algún esquema.
Luego de horas y
horas de investigación, Yoochun había sido abrazado por el sueño sobre la mesa,
reposando su cabeza sobre sus propios brazos flexionados en la misma. En su
inconsciente, aquellas escenas de roce se resaltaban una y otra vez, soltó un
bajó suspiro que lo hizo despertar lentamente, una peculiar tensión en sus
piernas.
Poco a poco abrió
sus ojos, tallando los mismos con una de sus manos mientras se enderezaba en la
silla estirando los músculos de su cuerpo, Changmin no estaba allí.
Aquello provocó que
el mayor diera un salto sobre la silla, casi cayendo mientras se ponía en pie
comenzando a buscarlo por toda la casa. Revisó el baño, la habitación, la
cocina, incluso la oficina pero el moreno no aparecía. Se maldijo a sí mismo.
De repente un
pequeño y vagabundo ronquido se hizo presente, alarmando a todos los sentidos
de Yoochun. Parecía provenir del sofá pero al voltear, el pelinegro no pudo
divisarlo. Otra vez aquel ronquido, acompañado de un suspiro segundos después
si no era en el sofá ¿Dónde?
Con lentitud se
acercó hasta dicho mueble, y fue allí donde encontró a Changmin, más no encima de
él, sino a un lado, sentado en el suelo abrazando sus piernas mientras su
frente parecía reposar sobre sus rodillas. Yoochun aún sin salir medianamente
de su asombro, se colocó en cuclillas, moviendo con suavidad uno de sus brazos
mientras lo llamaba repetidas veces en un cálido tono de voz. ¿A quién le
gustaría despertar de una forma tan histriónica?
Tras el cuarto
llamado, el menor abrió sus ojos, alzando su rostro con levedad-
-¿Qué sucede?...
–Murmuró-
-Yo debería
preguntar, ¿Qué haces aquí? ¿Estás bien?
-Neh… Si lo estoy,
solo fui a dormir, tenía sueño… lo siento –Bostezó el chico cubriendo parte de
sus labios con uno de sus brazos-
-…
“Solo fui a
dormir”, aquellas palabras resonaron en la mente de Yoochun una y mil veces sin
siquiera hacerse una idea de cómo había sido la vida cotidiana del menor hasta
el día anterior.
Sus ojos se
entrecerraron, sintiendo un fino hilo de dolor en forma de puntada. Aquel
chico, Changmin ¿Qué acarreaba tras inhibido ser?
Sin pensarlo un
segundo más, Yoochun tomó al contrario por uno de sus brazos con suavidad,
indicándole que se levantara. El más alto obedeció aún un tanto adormilado,
siguiendo al mayor que parecía dirigirse hacia la habitación. Allí Yoochun
quitó la camisa y pantalones ajenos con un tanto de seriedad en sus acciones.
Luego de haber escuchado aquellas palabras, se sentía realmente responsable y
completamente ignorante al mismo tiempo.
-Dormirás en mi
cama –Dijo el joven científico mientras hacía a un lado las sábanas de la cama,
indicándole al menor que se introdujera allí.
El chico un tanto
confundido accedió sin objetar, sintiendo como casi al mismo tiempo era
arropado por el contrario.
-¿Dónde dormirás
tú? –Murmuró, ocultando su rostro hasta por debajo de su nariz.
-En el sofá estaré
bien… tu descansa.-Sonrió Yoochun, tomando del armario algunas sábanas y mantas
mientras se disponía a salir de la habitación.
-Buenas Noches…
-Buenas noches
–Correspondió una vez más el científico, dirigiéndose finalmente al sofá para
hacerse un lugar allí, pensando en miles de formas de vida que el menor había
estado pasando mientras él dormía allí cómodamente. ¿Yoochun el bondadoso? Tal
vez debía pensar un poco más al respecto de ahora en más.
Al terminar allí,
sin siquiera desvestirse se arropó entre las mantas observando el oscuro e
inmenso techo. Definitivamente, su vida había cambiado.

Pobre mi Changmin, definitivamente debe haber tenido una vida muy dura :(
ReplyDeletePerdona que no respondí la vez anterior, estaba haciendo una prueba con el blog al modificarlo y olvidé borrar el topic ;; Espero les esté gustando hasta ahora ;;
Deleteohhhh que tiernos sinceramente que clase de vida a vivido minnie porque dan ganas de llorar pero vamos estare esperando que chun lo cuide y lo ame mucho
ReplyDeleteSiguen cosas entre trágicas y muy bonitas <3
DeleteYuuuuuuuuuuuuu morí de amor te juro no se, imaginé a Chun cortando el boxer y ekfnvwkjfn la colita de Min me dio chuchi -3-
ReplyDeleteseguilo raaaaaaaaapido ;_; amo el fic
Woooow meencanto un buen el cap aaaawww changmin mi vida es una ternurita jejejje
ReplyDeletey chunie que genial que cuide de el jeje me ha encantado todo lo que has escrito hasta ahorita del fic jeejej espero la conti ^_^
강 제 미
Me encanta el yoomin aslkdmlksdlk
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