Claro que sí, era él, Changmin, que se hallaba observándome con total curiosidad y parsimonia mientras sus orbes color café se abrían por demás, incluso logrando erizar mi piel al percatarme de cómo el más joven parecía escanear cada una de mis acciones.
Por un segundo había olvidado la situación en la que me encontraba, terminando por recobrar mis sentidos en aquel momento en el que el menor relamía sus finos labios como expectante, o incluso esperando por algo.
Lentamente me senté en el sofá, tallando uno de mis ojos con lentitud, procediendo luego cubrir mis labios para despojarme de un molesto bostezo y aún así, el más joven parecía insistir con su persistente mirada.
-¿Qué haces? –Le cuestioné, riendo por lo bajo en un absurdo intento de ocultar mis nervios mientras el menor se incorporaba con lo que parecía ser una sonrisa en sus labios, la cual con el pasar de los segundos pude distinguir a la perfección, aquel gesto surcaba su rostro con amplitud.
-Buenos días~ -Murmuró él con lo que parecía ser un tono de voz tranquilo y pasivo. Aquello me angustiaba aún más.
Eran alrededor de las 6.00 a.m y debía entrar al trabajo a las 7.00 am. Claramente el menor había sido la alarma perfecta. Ni siquiera en años me había sido tan fácil despertar.
Con lentitud terminé por estirar mis brazos de forma vertical sobre mi cabeza, al mismo tiempo que mis pies se relajaban y recién en ese momento respondí al contrario.-
-Buenos días Changmin, ¿Has dormido bien?
-Mhn, la cama...es muy cómoda… ¿Tú has dormido bien? –Una vez más el niño reno sonrió y nuevamente fui consciente de que se encontraba arrodillado en el suelo con tan solo sus bóxers desde la noche anterior.
De repente nuestra relación se había vuelto completamente natural de un momento a otro, o al menos eso cruzó por mi mente en aquel momento. Hasta entonces, nuestra conversación se había vuelto de alguna forma paulatina.
-Dormí bien, y lo sé, mi cama es muy cómoda. –No pude evitar decir aquello, aunque sonara egoísta ya que el menor estaba a mi cargo, y yo era el responsable. No me gustaba dormir en el sofá, ¿Pero qué podía hacer? Estúpido Yoochun, en qué me metí.
Fruncí un tanto más mi ceño al preocuparme por aquel simple detalle y me puse en pie, acomodando las mangas de mi camisa para desprenderlas, tomaría un baño para relajarme antes de ir a trabajar.
-Escucha, iré a ducharme ¿No rompas nada, está bien? Puedes elegir algunos libros si quieres…-
Justo antes de abandonar el lugar, observé como la figura del contrario se encontraba aún en aquella posición, esta vez frente a mí. Arrodillado mientras sus manos reposaban sobre sus muslos y su cabeza yacía a la altura de mi cintura, observándome.
Por un momento me perdí en aquellos ojos café que parecían completamente hipnotizados. Me asusté, claramente aquella sensación no era típica en mí, y al ver como poco a poco el menor enderezaba su rostro hacia mi cintura, me alejé de inmediato. Aish… Eres un sucio Yoochun.
-Solo, no rompas nada Changmin…
Al momento en el que el mayor se internó entre las paredes del baño para relajar todas aquellas tensiones que lo habían abrazado durante las últimas 24 horas, el joven híbrido se puso en pie lentamente y aún descalzo se dirigió donde aquel mueble reposaba habitado por incontables libros. Fue entonces así como al ponerse en puntas de pié, logró tomar uno del último estante, luego dos del estante anterior, y finalmente un último libro que se hallaba a la altura de su pecho. Este último poseía un tapizado especial al parecer un tanto afelpado y de un gran tamaño.
El más joven, completamente entusiasmado, se redirigió hacia la mesa del living, dejando allí los cuatro libros escogidos. La textura de aquel último libro rojo, aún parecía capturar toda su atención por completo.
-“Kamastrusa”…-Frunció su ceño el morocho de tez tostada al leer de corrido la portada de aquel libro.- Anny,anny… Ka…ma..su..tr-..tra..?-
Al terminar de pronunciar aquel rebuscado nombre que jamás se había hecho presente en su vocabulario, decidió darle un ‘ligero’ vistazo, y para sorpresa del joven, poseía más ilustraciones que palabras.
Con aún más interés en dicho contenido, comenzó a pasar las páginas intentando leer alguna que otra descripción que yacía bajo la imagen.
Aún a pesar de no poseer demasiados dotes de conocimiento literario y gramático a causa de su status y/o situación, si así se podía llamarle, el joven podía comprender a la perfección aquellas imágenes y de qué se trataban.
Luego de pasar sin prisa aproximadamente unas diez páginas, el joven Changmin sintió como su cuerpo comenzaba a reaccionar lentamente, y cómo ante dicho reflejo, sus rodillas se frotaban entre sí en un constante y suave frenesí.
Sus ojos se ensimismaron con cada página al pasar, provocando que el moreno presionara un tanto su propio labio inferior, pero no podía detenerse o al menos eso creyó hasta que escuchó cómo el agua de la habitación del baño cesaba de forma brusca y repentina. Así lo sintió él con sus refinados dotes de audición.
Con rapidez cerró aquel libro, sintiendo cómo la calidez de su cuerpo descendía hasta enfriarse por completo por aquel susto en cuanto oyó la puerta del baño abrirse. Se giró con rapidez pudiendo observar cómo el mayor fijaba su visita en él, controlando que todo estuviese en orden.
Changmin tragó saliva e intentó disimular aquello, como si se tratara de alguna especie de secreto.
-Iré a vestirme y prepararé el desayuno ¿Está bien? No rompas nada…- Volvió a citar el mayor, a lo que el joven reno simplemente asintió con un tanto de efusividad y sus ojos bien abiertos, claramente no sabía disimular. Pero no obstante, Yoochun ignoró aquella actitud y se encerró en su habitación para terminar de vestirse.
Una vez oyó la puerta cerrarse tras el mayor, el niño híbrido pudo relajar sus nervios e incluso sentir como el latir de su corazón disminuía hasta regularse, decidiendo al su mirada hacia aquel libro con portada peculiar, que solo husmearía en él cuando Yoochun no estuviese cerca, lo hacía sentir nervioso.
Lentamente y sin hacer ruido, devolvió aquel libro al estante, dejando que la yema de sus dedos rozaran el lomo del mismo a medida que lo depositaba en el estante. Luego suspiró por lo bajo y volvió a sentarse junto a la mesa, optando por abrir uno de los libros restantes antes escogidos , esta vez, dejando notar como sus facciones adoptaban una expresión de aburrimiento y desacuerdo.
Quería aquel libro y estaba empecinado con ello, pero sabía que si el mayor se enteraba, se lo quitaría y probablemente no volvería a dárselo.
Fue entonces en aquel momento cuando recordó lo dicho por el pelinegro de tez pálida antes de adentrarse a la habitación, “Desayuno”. Tal vez si comenzaba a aportar allí podría lograr algunos méritos. La idea le entusiasmó.
Sus labios rápidamente dibujaron una sonrisa de oreja a oreja, terminando por dirigirse a la cocina, y así era, allí estaba Shim Changmin, en aquel inmenso espacio que er ala cocina del científico, y aún peor, debía familiarizarse con ‘La máquina infernal del café” si quería cumplir sus objetivos.Observó aquel aparatejo con sus ojos entrecerrados,manteniéndose desconfiado.
Luego se acercó con rapidez hacia la mesada, ya que no creía que el mayor fuese a tardar demasiado en vestirse. Sus finos labios se fruncieron al pensar a cerca de la ubicación de las tazas, por lo que revolvió en sus recuerdos más cercanos durante unos oprimidos segundos, terminando abrir sus orbes una vez más con una amplia sonrisa, recordando que aquellos finos recipientes de cerámica se hallaban la puerta de la alacena, allí se encontraban el día anterior cuando el más joven había decidido espiarlo.
Con cuidado y sin hacer demasiado ruido, tomó una de las tazas colocándose en puntas de pie, sin poder evitar voltear al dejar la taza sobre la mesada, controlando que el mayor aún no hubiese salido de la habitación.
Su mirada se volvió entonces hasta la cafetera, intentando descifrar cómo es que dicho artilugio funcionaba. ¿Aquel botón rojo tendría algo que ver? No tenía idea de aquellas cosas, el menor jamás había tratado con tales máquinas, dado a que donde había vivido todo ese tiempo, no les era permitido poseer objetos como esos.
Ladeó su rostro y se encimó sobre la superficie plana de la mesada para observar aquel aparato,luego presionó dicho botón con suavidad y observó como una pequeña cortina de café descendía desde el interior de la máquina por escasos segundos. Comprobando aquello,al acto seguido colocó su mano debajo para verificar una vez más y luego apretó dicho botón. Mala idea Changmin.
Como había sido de suponerse para alguien con mínimo conocimiento, el joven terminó por quemar una de sus extremidades y sacudiendo la misma con fuerza, sintió el arder de su dermis en toda la zona de su mano. Sus labios se presionaron y sintió en sus ojos el punzante dolor. Al menos ya sabía cómo funcionaba, pero su diestra temblaba ahora.
Lentamente acercó la taza hacia el orificio debajo de la máquina, oprimiendo dicho botón,esta vez dándole un fuerte golpe como si se tratase de una venganza.
Al mismo tiempo pudo verificar como el café continuaba saliendo incluso después de haber retirado sus dígitos del reluciente interruptor color rojo.
Entonces notó su mano aún temblorosa comenzando a aguantar el peso, observando cómo el café comenzaba a desbordarse por la taza. Pero no tuvo mejor idea que tomar la taza con ambas manos, como queriendo evitar que el café cayera, aquella acción que le costó otra ardedura en su piel y la cual arrebató un gemido de su garganta, estaba de más decir que le dolía, y mucho.
Al no poder soportarlo un segundo más, alzó una de sus manos y golpeó dicho botón con fuerza, provocando que el café se detuviera casi de forma instantánea.
Intentó sostener la taza con algo de fuerza aún, pero ahora ambas manos le dolían por demás,sin poder evitar cuando suave sollozó brotó de sus sentidos, encogiéndose de hombros mientras observaba como la taza de un color puro y blanco había quedado moteada con fuertes manchas de café por doquier.
Mordió su labio inferior al intentar aguantar, aun dirigiéndose de regreso hasta el living, avanzando a paso lentos mientras sentía sus manos latir por aquella quemadura. Sentía cómo aquel oscuro y humeante líquido amenazaba por desbordarse a cada paso que el menor efectuaba y tal acción,ponía a Changmin aún más inestable,incluso la temperatura de la taza no se comparaba con el ardor en sus manos.
Fue así como el mayor de ambos,terminando de abrochar las mangas de su camisa,salió de su habitación alzando su mirada de inmediato y notando prontamente que el más joven no se encontraba allí. Sus ojos se abrieron por demás al divisar tan solo algunos libros sobre la mesa sin presencia del más joven.
- ¿Changmin? ¡¿Changmin?! -Corrió de inmediato, tan solo ejerciendo uno o dos pasos en velocidad cuando de repente se encontró con la figura del joven frente a él. Tragó saliva y su ceño se frunció al instante mientras se acercaba al contrario observando al mismo tiempo aquella taza completamente manchada entre sus manos.
El chico de cabello crecido parecía no querer alzar la vista,aún intentando presionar la taza entre sus dígitos, sus labios se presionaron con fuerza incluso un tanto temblorosos.
- Changmin, te dije que no rompieras nada ¿Qué has hecho ahora? Debías esperar tan solo unos minutos y prepararía el desayuno ¿Te lo dije,no? ...Aish. - Yoochun estaba enfadado,pero el sentimiento de preocupación lo invadía aún más. Incluso antes de que pudiese decir algo más, Changmin se acercó al cuerpo del contrario,posando contra el abdomen del científico aquella taza que yacía enredad entre sus dígitos adoloridos. De alguna u otra forma sus intenciones no habían sido malas, simplemente había querido prepararle un café el mayor pero Yoochun parecía estar lo suficientemente molesto como para aceptar explicaciones.
El menor de ambos concretó aquella cercanía entre sus cuerpos al posar su propia frente contra el hombro del más grande,ladeando apenas su rostro para poder sentir el aroma de la blanquecina piel contraria en un suave suspirar.
Changmin se sentía completamente contenido con aquella acción que ejercía sobre Yoochun de forma constante,aunque tan solo en determinados momentos.
De aquella forma Yoochun entendió el mensaje casi sin tener que meditar un segundo.Un suspiró se disipó al escaparse de sus gruesos labios mientras atraía al menor contra su cuerpo en un suave abrazo,sintiendo como la taza en cuestión quedaba entre ambos cuerpos durante aquella acción.
El mayor indicó a Changmin que lo siguiera hasta el living nuevamente al murmurar un suave 'Ven', mientras tomaba de las manos contrarias aquella taza de café que poco a poco había perdido temperatura. El niño reno aún algo corrompido se dirigió tras el mayor al separarse de aquel abrazo,sintiendo en sus manos el fuerte latir,producto de la quemadura.
Poco a poco se sentó en la silla mientras su vista se alzaba finalmente hacia el mayor.
- Terminaré de preparar el desayuno... quédate aquí ¿Hm? -Yoochun sonrió al joven híbrido,denotando aquel ligero tinte rojizo en sus ojos tras haberse peleado con la maquina, más aún no conocía los hechos realmente.
Al llegar a la cocina,el dueño de la casa, observó tal desastre en la maquina de café incluso salpicada con dicha sustancia mientras desechaba un pequeño suspiro. Dio un pequeño sorbo al café proveniente de aquella taza completamente moteada por la misma sustancia,después de todo Changmin se había esforzado al hacerlo y el mayor se sentía de alguna forma enternecido por aquel gesto.
Fue en aquel momento cuando dejó aquella taza tan particular sobre la mesada para poder alcanzar otra en la alacena,sirviendo de aquella forma un poco de café al joven que yacía aún en el living. Cortó el mismo con un poco de leche y se redirigió hacia el living con ambas tazas y en un segundo viaje hacia la cocina, llevó el pote de galletas hacia la mesa,ya que de seguramente el menor estaría hambriento.
- Aquí tienes Changmin -Le sonrió al menor dejando el café con leche frente a él en la mesa mientras abría el recipiente que contenía aquellas galletas con chocolate.
-Gracias...- Terminó por murmurar el menor mientras sus manos aún algo temblorosas se asomaban sobre la mesa para tomar aquella taza entre manos, y fue entonces cuando para sorpresa del niño reno,el mayor lo detuvo en un corto y preciso alardeo-
-A-aigo...¿Qué te has hecho en las manos?
-Solo me quemé un poco, fue un accidente...-Musitó Changmin por lo bajo totalmente avergonzado de sus acciones,más aún sin haberse arrepentido. Casi al mismo tiempo observó cómo el pelinegro de cabello corto frente a él se levantaba de la silla con urgencia,dirigiéndose hasta la habitación.
Tan solo dejando pasar algunos segundos,el mayor volvió con una pequeña caja de gasas furacinadas. Atrajo una silla a un lado del menor y lentamente abriendo la caja,extrajo una de aquellas gasas teñidas de un fuerte color amarillo, casi tan llamativo como el azufre.
Indicó al menor que reposara sus manos sobre la mesa,para así finalmente ir rodeando las mismas con aquellas gasas amarillas y húmedas, bañadas en nitrofurazona (antibiótico antibacteriano) mayormente utilizado para quemaduras tan solo externas.
El joven Changmin dejó escapar un suave gemido al sentir como aquella sensación sobre la quemadura de sus manos resultaba un tanto molesta e incómoda,más después de todo percibía como poco a poco aliviaba aquel dolor.
-Lo siento...
-Babo, no te disculpes... el café.. Gracias... -Yoochun le sonrió al contrario,sintiendo una notable sensación de tranquilidad al ver como una sonrisa se reflejaba en los labios ajenos con lentitud,más sin emitir palabra alguna por parte del contrario.
Luego de aquel episodio,Yoochun continuó tomando café de aquella taza poco pulcra mientras ayudaba al menor a tomar de su taza,posando aquella sobre los finos labios del niño reno. Ambos se guiaban por los gestos recíprocos,provocando que el mayor allí dejara escapar una que otra risilla al ver las expresiones ajenas cuando deseaba terminar con los sorbos de café o incluso al comer las galletas.
El tiempo había transcurrido y la hora deambulaba al rededor de las 7.00, tan solo faltando unos 20 minutos. Según Yoochun,tiempo más que suficiente.
Una vez habiendo transcurrido el tiempo necesario para quitar aquellas gasas, el mayor responsable,llevó a Changmin hasta el baño para quitar las mismas una a una y poder finalmente enjuagar sus manos con cuidado. Sus propios dígitos frotaban con suavidad los ajenos mientras el menor se expresaba ante notables gestos de molestia. Cosa que no hacía más que provocar ligeras risas en Yoochun.
Finalmente al terminar de secar las manos ajenas con extremo cuidado, indicó al menor que lo siguiera hasta la cocina. Al parecer tenía intenciones de mostrarle cómo era que se utilizaba la máquina del café.
-Mira Changmin... Tan solo debes posar la taza aquí abajo y dejarla allí,sin dejar tu mano debajo,tan solo la taza. Luego mantienes el botón rojo presionado, con suavidad, y esperas a que la taza se llene. Después quitas la taza y ya está. Todo lo prepara la maquina ¿Está bien? No quiero que vuelvas a lastimarte.
-Está bien -Asintió atentamente al escuchar sus indicaciones como si se tratara de algún tipo de prueba, además,estaba aprendiendo algo del mayor, y aquello le fascinaba.
-Bueno,debo irme a trabajar... volveré al rededor de las 5pm. Por favor, no rompas nada y ten cuidado... Puedes escoger cualquier libro mientras tanto,en la tarde debes contarme qué has leído. ¿De acuerdo? -El mayor sonrió, incluso sin saber por qué.
-De acuerdo.
El joven Changmin asintió con suavidad en sus acciones,mientras se acercaba al contrario,tironeando apenas de su camisa antes de que éste decidiera irse, generando aquel roce que hacía sumergir a ambos en una extraña sensación,aunque manteniendo al menor completamente relajado.
Esta vez los labios del moreno se posaron en aquella zona a un lado del cuello contrario,justo en el punto en el que su hombro y éste se unían. Changmin exhaló con suavidad mientras cerraba sus ojos al alejarse del mayor mientras entreabría sus labios apenas sin dejar de observarlo.
Por el contrario,Yoochun se quedó atónito una vez más ante las acciones que el menor llevaba a cabo de aquella forma tan impredecible, erizando su piel e incluso haciéndolo sentir incómodo, ¿Pero hasta donde realmente? Aquella era la pregunta que incluso divagaba sin rumbo ni meta en la mente del científico.
-Hasta después. -Sonrió con suavidad Changmin antes de dirigirse hacia su mueble favorito,aquel lleno de libros.
Yoochun volteó lentamente,como si aquella mirada que se centraba en el contrario no quisiera despegarse de él,aunque aún sintiéndose dubitativo terminó por ladear su cuerpo y fijar su vista al frente una vez allí,saliendo del lugar... cerrando la puerta por detrás.
Continuará.
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Ihhhhhh<3 Después de pedir el capítulo por más tiempo del que siquiera puedo recordar al fin lo subes, aunque debo de decir que me quedé con gusto a poco ¿Por qué el bebé no siguió leyendo el librito pecaminoso ese? Y cuando se quemó, fue tan lsdijjdffpo hermoso, y es que es otra la faceta de Minnie acá, a pesar de su pasado y de su historia es tan puro y bueno, es lindo ver esa parte, me recuerda al bebé en su época de pre-debut y me hace añorar esos días que pasaron.
ReplyDeleteY en cuanto a Chunnie, Dios, Chunnie, es tan ... ÉL y con eso me refiero a la sensación de osidffsiodsf cada vez que mira al bebé.
Mi frase favorita del capi de hoy fue "Aish… Eres un sucio Yoochun." Y es que casi escuché la voz de señor Park con esas palabras. La duda existencial que me corroe es si pronto tendremos drama, o algo de acción más bien física. ¿Va a corromper al bebé? dfjsodifdpofk Quiero que se amen pronto, aunque sé que tiene que haber preámbulos para eso..dlfndljgd
¿Cuándo será la conti? No demores mucho porque te acosaré por todos los medios hasta que me des la otra parte.
Viva el YooMin, es todo lo que puedo decir.
Ah y que te amou<3.
Wooooow que genial cap me encanto lo del kanasutra jajajaja espero la conti unnie jejeje
ReplyDeletewaaaa pobre chunie ya empieza a sentir algo por chanminie jejeje
강 제 미