Tuesday, July 30, 2013

Capitulo 4 (Parte b)

4 - Septiembre- 2011
05:00 pm.
Seúl, Corea del Sur.


Changmin había pasado el resto de la tarde leyendo todo tipo de libros, desde algunos un tanto sencillos hasta otros de los cuales no entendía ni siquiera la mitad de una página, no por la escritura, sino por su contenido tan específico.

No obstante, en el momento en el que Yoochun había abandonado el lugar, el menor se apresuró, dirigiéndose apresuradamente al mueble para tomar aquel libro rojo por el que había estado molesto hacía unos momentos antes.

Durante el tiempo restante en ausencia del científico, comenzó a leer dicho libro y observar sus imágenes, esta vez de forma detallada y sin apuro alguno.  Aquellas imágenes que hacían que sus labios se humedecieran por su cálido respirar, parecía estar agitado y agradecía de alguna forma el haber estado solo en aquel momento.

Pasando alrededor de 10 páginas más, pudo observar las imágenes detalladas del libro, pero una se llevó su atención en particular y que probablemente jamás había percibido en su vida. Una posición que sería normal para cualquier ser humano, pero claramente para él no lo era.

Consistía en el cuerpo el hombre recostado en la cama boca arriba, mientras el cuerpo de la mujer  se hallaba a horcajadas sobre el masculino, dándole la espalda al rostro del hombre. Al parecer, pudiendo marcar movimientos de vaivén al estar encima del cuerpo masculino.

Aquello acaloró su cuerpo aún más, provocando que el abultado miembro del joven reno despertara lentamente al imaginar quién sabe qué tipo de cosas. Su mente divagaba de forma lejana mientras pasaba las páginas de aquel libro, aun recordando aquella que había llamado su atención en particular.

No tardó demasiado en ceder a su sentir, desplazando su diestra cuesta abajo hasta acariciar su entrepierna con lentitud sobre la tela de su bóxer, abandonado un pequeño y suave gemido de sus labios.

Sus ojos se cerraron, mientras sus refinadas carnosidades se entreabrían, comenzando a emitir una ligera serie de cálidos jadeos, los cuales tan solo eran oídos por su intérprete en aquel momento. Al mismo tiempo, su pequeña cola se sacudió con suavidad al estremecerse, mientras poco a poco el joven Changmin decidía tomar un riesgo aún mayor,  escabullendo su mano por debajo de su ropa interior, acariciando su propio miembro de forma directa.

Su mano izquierda se detuvo de la mesa, mientras sus piernas se habrían lentamente, permaneciendo aún sentado en la silla mientras continuaba estimulándose en distintos ritmos y deshaciéndose en suspiros por aquel rato.

Estaba de más aclarar cómo era que todo aquel asunto había terminado, incluso el menor tuvo que rebuscársela para terminar por limpiar parte de la silla y su cuerpo, aunque no fue un gran problema, ya que aquello había sucedido a tan solo media hora de la partida del dueño de la casa y el mismo no volvería hasta las 5.00pm según lo antes mencionado.

Abrió la ducha e incluso mojó su cuerpo para terminar de limpiarse, y parte de sus boxers quedaron empapados. Aquello lo resolverían las horas y el tiempo que dicha prenda tardaría en secar. Luego se colocó la camisa negra del dia anterior, volvió hasta la mesa y cerró aquel libro que se encontraba abierto casi en la mitad del contenido, decidiendo volver a dejarlo en el estante ya que tendría tiempo suficiente para terminar de analizarlo en los próximos días.

Por lo pronto,se dedicaría a husmear otros libros, incluso sintiendose algo avergonzado a cada rato al recordar lo sucedido en la mañana con aquel libro color rojo.



Así es , en aquello había consistido la tarde de Changmin, mientras que por otra parte, el reloj había marcado los cinco de la tarde y Yoochun se aproximaba a la puerta de su casa para pasar.

Changmin reconoció la voz de Yoochun al otro lado de la puerta y al instante esbozó una amplia sonrisa mientras cerraba el libro ahora protagonista de sus intereses, para así alzar la vista hacia el frente,donde prontamente entraría el mayor. Pero algo no estaba bien, podía escuchar otra voz que parecía interactuar con la del pelinegro. ¿Quien sería? Al parecer Yoochun mantenía una charla con alguien más.

Changmin frunció apenas su ceño retrayéndose en la silla lentamente y abriendo bien sus ojos entre expectante y tenso sin correr la vista de la puerta. Escuchó la llave girar y las voces se volvieron claras junto con la imagen de aquellas dos personas que se adentraban allí finalmente.

- A ver, muéstrame tu problema -Comentó aquel sujeto invitado entre risas, aún observando a Yoochun al adentrarse.

- Yah, nunca dije problema, ya estás exagerando mis palabras Jaejoong-ah -Contestó finalmente el científico develando el nombre del misterioso sujeto mientras cerraba la puerta por detrás al mismo instante que terminaba por entrar al lugar. Sonrió amplio volviendo su vista a Changmin, quien parecía paralizado frente a la presencia de aquel 'intruso'.

En aquel momento Jaejoong ladeó su rostro mientras su propia sonrisa se disipaba al contemplar aquella persona que se encontraba frente a él, detrás de la mesa.

- ¿Y bien? -Inquirió Yoochun acercándose hacia Changmin, finalmente posándose a su lado para así observar aquellos libros sobre la mesa.-¿Has estudiado algo Changmin? -Insistió una vez más el mayor, pero la mirada del niño reno parecía estar perdida en el invitado allí presente, más con una expresión de alerta sin siquiera parpadear.

Por otro lado, Jaejoong correspondía su vista más no de la misma forma, algo le sucedía y encontraba a Changmin como un ser realmente exótico sin siquiera haber visto sus particularidades.  Incluso la forma en que sus orbes color café se centraban en las ajenas. Jaejoong parecía haberse quedado estupidizado.
Bastaron algunos llamados por parte de su amigo Yoochun para poder despertar de aquella embobada hipnosis, terminando por pestañear múltiples veces al recobrar la conciencia  en aquel instante.

 Changmin seguía observándolo como si se tratara de una amenaza.

- L-lo siento- Rió Jaejoong avergonzado, negando luego con una sonrisa mientras dejaba escapar un orgulloso suspiro.- Así que es él ¿Changmin, verdad? Gusto en conocerte...

-...-

-Yah, el es así Jaejoong-ah, es hasta entrar en confianza.- "Como un cachorro" pensó Yoochun, más no dijo nada y decidió tomar una de las sillas para sentarse a un lado del niño híbrido allí presente,observando lo que este leía. Changmin presionó sus labios en una ligera sonrisa,bajando su mirada hacia aquel libro al denotar como el mayor a su interés, expresaba curiosidad por sus actividades.

Jaejoong rió con levedad y acomodó su camisa un tanto, era un chico bien parecido con un cuerpo casi atlético. Hombros anchos, gran espalda, manos completamente masculinas. Su cabello castaño oscuro, y su rostro parecía de porcelana, con perfectos rasgos que en su rostro encajaban a la perfección.

"El preferido de las chicas", así lo llamaba Yoochun, a pesar que el científico le igualaba completamente utilizando otros dotes.

El acompañante allí,terminó por tomar asiento frente a ellos, observándolos con algo de curiosidad mientras el híbrido y su amigo no hacían más que mirar páginas. No le gustaba sentirse desencajado y allí cuando estaba a punto de manifestarse, Yoochun habló mientras se ponía en pie;

- ¿Quieren café? Iré a preparar.- Pero el chico de blanca tez fue detenido por el menor a su lado, quien había tomado una de las mangas de su camisa mientras negaba con suavidad, al parecer no quería quedarse solo con Jaejoong, pero el joven científico no había interpretado las cosas así.- ¿Quieres prepararlo tu Changmin?

El menor de todos los allí presentes se sintió algo expuesto ante aquella pregunta, y sin alzar demasiado su vista asintió con levedad, poniéndose en pie finalmente para así dirigirse a la cocina con aquella camisa negra mal abotonada que cubría una ligera parte de sus muslos,dejando su pequeña cola de reno a la vista, al igual que parte de sus boxers.

Jaejoong examinó al chico de arriba abajo. Su fornida y esbelta figura e incluso su timidez al caminar allí.

- Yoochun-Ah, ahora entiendo bien lo que dices... También yo me volvería gay con un chico como ese aqui... ¿Enserio no le has puesto siquiera una mano encima? -Se atrevió a cuestionarle Jaejoong,ya que se hallaban en confianza.-

-N-no ¿Qué? ¿Qué estas diciendo? Es un-..un.. un...

-¿Lo ves? Baboyah!

-¿Qué? ¿Qué? ¡No dije nada! Yah, deja de especular cosas JaeJoong-ah...

-Okey, okey... si tu no lo aprovechas,lo haré yo -Mordió su lengua apenas observando la reacción de Yoochun,quien parecía fruncir su ceño con asombro.Al instante, castaño soltó una escandalosa carcajada cubriendo sus labios con una de sus manos.-

-Idiota... -Suspiró Yoochun, observándo como Changmin se dirigía con total cuidado hacia la mesa donde ambos se encontraban, llevando ambas tazas de café con cuidado hasta encimarse sobre la mesa, donde el mismo Yoochun redirigió una frente a su amigo y otra frente a él mismo.- ¿Tu no quieres beber nada Changmin?

-Annyo...

-Aigo, estás... -El pelinegro de cabello corto rió,pasando su diestra por la cintura del menor,una vez que este yacía sentado a su lado. Lo atrajo contra su cuerpo mientras movía sus dígitos con sutileza sobre uno de los laterales del cuerpo ajeno para generarle ligeras cosquillas, a las que el menor allí presente rió por lo bajo,quitando al mayor con suavidad.


Jaejoong observaba aquello pensando en una película de novios enamorados, aquella escena que le resultaba algo embarazosa hizo que se avergonzara por alguna razón, chasqueando sus dedos un par de veces para llamar su atención, otra vez se sentía ignorado.-

-Yah, estoy aqui, aqui -Alzó una de sus manos en un ligero movimiento,resoplando luego mientras volvía aquella taza contra sus rosados labios para tomar un sorbo de café.

Yoochun recuperó la compostura,aclarando su garganta mientras observaba como el menor volvía a aquel semblante serio. Fue allí cuando quiso comenzar un nuevo tema de conversación, pero el ringtone de su celular corrompió sus ideas. "¿Quién? " Pensó el pelinegro y luego observó la gran pantalla táctil de su celular; "Yoohwan-sshi" decía.

-Disculpen, iré a  hablar un segundo por telefono.-Se puso en pié con rapidez,dirigiéndose a su 'oficina privada', aquella en su propia habitación.

Fue con tal rapidez el accionar de Yoochun que ni siquiera Changmin pudo detenerlo, temiendo volver su mirada al frente al percibir como era observado por el castaño allí presente, que disfrutaba con total naturalidad del café. Jaejoong le sonrió.


- ¿Qué sucede Yoohwan-Sshi?

-[Phonecall]- Yah, no me trates así,tsk... llamo por tu bien,babo.

-Bien... bien, dime qué sucede.

-[Phonecall]- Papá quiere hablar contigo mañana en la oficina. No me comentó nada más, antes de que preguntes si lo hizo.

-...¿Lo dijo de alguna forma en especial?

-[Phonecall]-Anny, oh, pero lo dijo completamente serio, no parecía enojado o algo así, solo intenta no hacerte la cabeza Hyung, pero prepara cualquier tipo de refuerzo mental para la charla de mañana, solo llamaba para eso.

-Yah, yah, entiendo, gracias.

-[Phonecall]- No es nada, nos vemos mañana en el trabajo, suerte~ Byebye.-[EndCall].

-¿Cómo se supone que no me preocupe ahora? -Yoochun suspiró, sabía que si su padre necesitaba hablar, no era por algo a lo que debía restarle importancia, ¿Pero qué sería? Ahora lo curiosidad lo tenía amordazado por completo y no podía quitar su mente de las palabras de su hermano.


Ahora completamente sumergido en aquel pensamiento,salió de su habitación para regresar al living donde Changmin y su amigo se encontraban, y por lo que lograba contemplar en aquel momento, se estaban llevando mejor.

Changmin parecía haber abierto nuevamente uno de los libros, mientras Jaejoong yacía acomodado a un lado del niño híbrido, observando con cierta curiosidad lo que el joven allí leía, e incluso haciendo uno que otro comentario sobre la lectura, al parecer se trataba de las principales características moleculares de las sustancias o elementos en general. Aquello había creído escuchar Yoochun, ya que solo veía la espalda de los dos chicos allí sentados.

Por alguna razón,se sintió algo incómodo y no dudo en caminar hasta allí para colocarse en medio de ellos,pasando cada uno de sus brazos por los respectivos hombros ajenos para husmear entre su dialogo.

- Volví mi vida, ¿Me extrañaste?

Jaejoong rió ante el comentario que claramente era dedicado a él,terminando por alzar sus cejas en lo que parecía un poético gesto al entrecerrar sus párpados.-

-Como nunca, Yoochunchunnie~.

Sin poder evitarlo,Yoochun correspondió aquella risa junto al mayor de todos los presentes, terminando por observar de reojo las inmutables actitudes de Changmin,quien parecía completamente absorbido por aquel libro con algún que otro esquema.

Fue entonces cuando luego de unos segundos, otro tipo de ringtone esta vez un tanto más escandaloso se hizo notar, era de Jaejoong. Una alarma al parecer.

- Aish, lo siento Yoochun-Ah, Changmin-Sshi, debo partir, tengo pacientes ahora mismo y debo ser puntual. -Suspiró el castaño,poniéndose en pie a regañadientes mientras acomodaba nuevamente su camisa por debajo de aquel suéter color camel que el mismo vestía.

-Esta bien Jaejoong-Ah, sabes que puedes venir cuando quieras ¿Hm? No solo cuando pase a buscarte por sorpresa o con previos arreglos por teléfono. -Sonrió Yoochun a su amigo mientras se ponía en pie de forma simultanea para acompañarlo hasta la puerta.-

-Yah, lo se, pero sabes que estoy ocupado... aunque agradezco estarlo,significa que mi trabajo va bien, lo sabes.-El mayor de todos se dirigió a la puerta,ladeando su rostro apenas para observar al menor de reojo antes de salir, a lo que Changmin parecía inmutarse.

Jaejoong dejó que Yoochun saliera primero, para luego cerrar la puerta al pasar con un ligero deje de desepción ¿Planeaba impresionar al niño o reno? Ahora Jaejoong parecía un tanto molesto consigo mismo. Tal vez aquella era la primera vez en la que había sido ignorado de aquella forma.



Yoochun y Jaejoong se mantuvieron hablando afuera durante algunos minutos, algunos que a Changmin se le hicieron interminables y con que con el solo pasar de los segundos, lo desconcentraba completamente al ansiar que el mayor entrara de una vez.

Aquella actitud exigente y un tanto egoista en su mente ¿Cuándo se había desarrollado? ¿O tal vez era parte de sí mismo desde el origen de su existencia, más Yoochun lograba inhibirlo e alguna forma... una forma agradable al parecer del menor.

Tras unos largos minutos más, Yoochun entró por la puerta nuevamente y decidiendo cerrar todo con llave, ya eran al rededor de las 7 pm.

- ¿Tienes hambre? -Cuestionó el chico de tez pálida mientras quitaba sus zapatos finalmente al entrar allí para sentarse una vez más a un lado del menor.- ¿Has aprendido algo hoy?

El joven Changmin asintió a su primera pregunta con suavidad, ya que en la segunda de sus cuestiones, había parecido dudar un poco,pero finalmente termino por asentir.-

-Aunque no lo recuerdo bien... pero se que algo nuevo aprendí. -Masculló por lo bajo ,recordando como era que su organismo se había humedecido con tanta facilidad tras leer aquel libro rojo y exuberante.

-Ya veo, entonces haré algo de comer ¿Pastas? ¿Te gustan las pastas?

-Neh...-Respondió el menor.

Yoochun sonrió.




Esta vez Changmin había querido ayudar a los quehaceres junto con Yoochun, lo cual parecía agradarle al mayor e incluso le divertía un tanto ya que el joven híbrido portaba actitudes aún un tanto inocentes que lo hacpian ver tonto en algunas situaciones, y aquello es lo que conmovía e incluso enternecía al científico.

Changmin terminaba contagiándose de su risa, aunque con suma suavidad y un muy ligero sonrojo en sus mejillas, uno que terminaba por hacerlo enojar y arle suaves golpes el mayor... aquella agradable inhibición.


La cena que se extendió al menos dos horas por la sobremesa, terminó por concluir aproximadamente a las diez de la noche, cuando Changmin completamente satisfecho dejaba escapar uno que otro bostezo frente a las anécdotas e interrogatorios de Yoochun.

-Yah... ¿Estás durmiéndote?

-A-anny...

-Si estás durmiéndote...

-Solo un poco... -Musitó el menor,tallando uno de sus ojos con la manga de su camisa.

-Ven, vamos a dormir entonces.

-Mhn...

Fue así como sin más que decir, el dueño de casa se incorporó de la mesa para dirigirse a su propia habitación. Ciertamente no pudo evitar que uno que otra idea cruzara por su mente al hacer a un lado las sábanas para que el menor se recostara allí. ¿Dormir con él?... Tal vez, solo tal vez en algún momento.

 El moreno lo observó al mismo tiempo mientras era arropado por el contrario,como si con aquella inocente mirada quisiera descifrar todo,pero claramente Yoochun no se lo permitiría fácilmente, ni siquiera él estaba seguro.

-Buenas noches... -Musitó Changmin.

-Descansa.

Finalmente Yoochun se encorvó sobre él para besar con suavidad la planicie de su frente en un pequeño y dulce tacto,al cual agregó una última sonrisa antes de retirarse, apagando las luces allí sin siquiera pensar en lo que había hecho.


Las palabras de Jaejoong cruzaron en su cabeza como flechas que nisiquiera el más avanzado arte marcial podía esquivar, al menos no en su mente. Tan solo bastó unos segundos más para que la conversación con su hermano menor se hiciera presente en su cabeza al momento de sentarse en el sofá,mientras se desvestía sin realmente prestar atención.

Su padre... ¿Qué querría ahora? ¿Asustado? ¿Yoochun? ¿Otra vez? No, no quería admitirlo. ¿Qué tal si lo despedían? ¿Qué quería su padre? Aquello le molestaba y mucho, y sabía desde aquel momento que tardaría en conciliar el sueño aquella noche, por lo que tan solo se dispuso a reposar su cabeza en la almohada mientras cubría su cuerpo con las mantas al mismo tiempo. Intentó cerrar sus ojos, pero sabía que su mente divagaría lejos y más lejos.


"Estúpido,estúpido Yoochun, ¿En qué te has metido?" Se repitió una vez más en su cabeza.

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Saturday, July 27, 2013

Capitulo 4 (Parte a)

Me encontraba aún hundido en un profundo sueño cuando oí aquella molesta alarma sonar, sintiendo como la conciencia que poco a poco  se acoplaba a mi ser junto al despertar de mis sentidos, rebelaba un hecho peculiar, o tal vez no un hecho sino una persona la cual estaba a no menos de  30 cm de mi rostro. Mis ojos se abrieron de inmediato y de un respingo terminé de espabilarme completamente.

Claro que sí, era él, Changmin, que se hallaba observándome con total curiosidad y parsimonia mientras sus orbes color café se abrían por demás, incluso logrando erizar mi piel al percatarme de cómo el más joven parecía escanear cada una de mis acciones.

Por un segundo había olvidado la situación en la que me encontraba, terminando por recobrar mis sentidos en aquel momento en el que el menor  relamía sus finos labios como expectante, o incluso esperando por algo.

Lentamente me senté en el sofá, tallando uno de mis ojos con lentitud, procediendo luego  cubrir mis labios para despojarme de un molesto bostezo y  aún así, el más joven parecía insistir con su persistente mirada.

-¿Qué haces? –Le cuestioné, riendo por lo bajo en un absurdo intento de ocultar mis nervios mientras el menor se incorporaba con lo que parecía ser una sonrisa en sus labios, la cual con el pasar de los segundos pude distinguir a la perfección, aquel gesto surcaba su rostro con amplitud.

-Buenos días~ -Murmuró él con lo que parecía ser un tono de voz tranquilo y pasivo. Aquello me angustiaba aún más.

Eran alrededor de las 6.00 a.m y debía entrar al trabajo a las 7.00 am. Claramente el menor había sido la alarma perfecta.  Ni siquiera en años me había sido tan fácil despertar.

Con lentitud terminé por estirar mis brazos de forma vertical sobre mi cabeza, al mismo tiempo que mis pies se relajaban y recién en ese momento respondí al contrario.-
-Buenos días Changmin, ¿Has dormido bien?

-Mhn, la cama...es muy cómoda… ¿Tú has dormido bien? –Una vez más el niño reno sonrió y nuevamente fui consciente de que se encontraba arrodillado en el suelo con tan solo sus bóxers desde la noche anterior.
De repente nuestra relación se había vuelto completamente natural de un momento a otro, o al menos eso cruzó por mi mente en aquel momento. Hasta entonces, nuestra conversación se había vuelto de alguna forma paulatina.

-Dormí bien,  y lo sé, mi cama es muy cómoda. –No pude evitar decir aquello, aunque sonara egoísta ya que el menor estaba a mi cargo, y yo era el responsable. No me gustaba dormir en el sofá, ¿Pero qué podía hacer? Estúpido Yoochun, en qué me metí.

Fruncí un tanto más mi ceño al preocuparme por aquel simple detalle y me puse en pie, acomodando las mangas de mi camisa para desprenderlas, tomaría un baño para relajarme antes de ir a trabajar.

-Escucha, iré a ducharme ¿No rompas nada, está bien? Puedes elegir algunos libros si quieres…-
Justo antes de abandonar el lugar, observé como la figura del contrario se encontraba aún en aquella posición, esta vez frente a mí. Arrodillado mientras sus manos reposaban sobre sus muslos y su cabeza yacía a la altura de mi cintura, observándome.

Por un momento me perdí en aquellos ojos café que parecían completamente hipnotizados. Me asusté, claramente aquella sensación no era típica en mí, y al ver como poco a poco el menor enderezaba su rostro hacia mi cintura, me alejé de inmediato. Aish… Eres un sucio Yoochun.

-Solo, no rompas nada Changmin…




Al momento en el que el mayor se internó entre las paredes del baño para relajar todas aquellas tensiones que lo habían abrazado durante las últimas 24 horas, el joven híbrido se puso en pie lentamente y aún descalzo se dirigió donde aquel mueble reposaba habitado por incontables libros. Fue entonces así como al ponerse en puntas de pié, logró tomar uno del último estante, luego dos del estante anterior, y finalmente un último libro que se hallaba a la altura de su pecho. Este último poseía un tapizado especial al parecer un tanto afelpado y de un gran tamaño.

El más joven, completamente entusiasmado, se redirigió hacia la mesa del living, dejando allí los cuatro libros escogidos. La textura de aquel último libro rojo, aún parecía capturar toda su atención por completo.

-“Kamastrusa”…-Frunció su ceño el morocho de tez tostada al leer de corrido la portada de aquel libro.- Anny,anny… Ka…ma..su..tr-..tra..?-

Al terminar de pronunciar aquel rebuscado nombre que jamás se había hecho presente en su vocabulario, decidió darle un ‘ligero’ vistazo, y para sorpresa del joven, poseía más ilustraciones que palabras.
Con aún más interés en dicho contenido, comenzó a pasar las páginas intentando leer alguna que otra descripción que yacía bajo la imagen.


Aún a pesar de no poseer demasiados dotes de conocimiento literario y gramático a causa de su status y/o situación, si así se podía llamarle, el joven podía comprender a la perfección aquellas imágenes y de qué se trataban.


Luego de pasar sin prisa aproximadamente unas diez  páginas, el joven Changmin sintió como su cuerpo comenzaba a reaccionar lentamente, y cómo ante dicho reflejo, sus rodillas se frotaban entre sí en un constante y suave frenesí.

Sus ojos se ensimismaron con cada página al pasar, provocando que el moreno presionara un tanto su propio labio inferior, pero no podía detenerse o al menos eso creyó hasta que escuchó cómo el agua de la habitación del baño cesaba de forma brusca y repentina. Así lo sintió él con sus refinados dotes de audición.
Con rapidez cerró aquel libro, sintiendo cómo la calidez de su cuerpo descendía hasta enfriarse por completo por aquel susto en cuanto oyó la puerta del baño abrirse. Se giró con rapidez pudiendo observar cómo el mayor fijaba su visita en él, controlando que todo estuviese en orden.


Changmin tragó saliva e intentó disimular aquello, como si se tratara de alguna especie de secreto.
-Iré a vestirme y prepararé el desayuno ¿Está bien? No rompas nada…- Volvió a citar el mayor, a lo que el joven reno simplemente asintió con un tanto de efusividad y sus ojos bien abiertos, claramente no sabía disimular. Pero no obstante, Yoochun ignoró aquella actitud y se encerró en su habitación para terminar de vestirse.

Una vez oyó la puerta cerrarse tras el mayor, el niño híbrido pudo relajar sus nervios e incluso sentir como el latir de su corazón disminuía hasta regularse, decidiendo al su mirada hacia aquel libro con portada peculiar, que solo husmearía en él cuando Yoochun no estuviese cerca, lo hacía sentir nervioso.

Lentamente y sin hacer ruido, devolvió aquel  libro al estante, dejando que la yema de sus dedos rozaran el lomo del mismo a medida que lo depositaba en el estante. Luego suspiró por lo bajo y volvió a sentarse junto a la mesa, optando por abrir uno de los libros restantes antes escogidos , esta vez, dejando notar como sus facciones adoptaban una expresión de aburrimiento y desacuerdo.
Quería aquel libro y estaba empecinado con ello, pero sabía que si el mayor se enteraba, se lo quitaría y probablemente no volvería a dárselo.

Fue entonces en aquel momento cuando recordó lo dicho por el pelinegro de tez pálida antes de adentrarse a la habitación, “Desayuno”. Tal vez si comenzaba a aportar allí podría lograr algunos méritos. La idea le entusiasmó.

Sus labios rápidamente dibujaron una sonrisa de oreja a oreja, terminando por dirigirse a la cocina, y así era, allí estaba Shim Changmin, en aquel inmenso espacio que er ala cocina del científico, y aún peor, debía familiarizarse con ‘La máquina infernal del café” si quería cumplir sus objetivos.Observó aquel aparatejo con sus ojos entrecerrados,manteniéndose desconfiado.

Luego se acercó con rapidez hacia la mesada, ya que no creía que el mayor fuese a tardar demasiado en vestirse. Sus finos labios se fruncieron al pensar a cerca de la ubicación de las tazas, por lo que revolvió en sus recuerdos más cercanos durante unos oprimidos segundos, terminando abrir sus orbes una vez más con una amplia sonrisa, recordando que aquellos finos recipientes de cerámica se hallaban la puerta de la alacena, allí se encontraban el día anterior cuando el más joven había decidido espiarlo.

Con cuidado y sin hacer demasiado ruido, tomó una de las tazas colocándose en puntas de pie, sin poder evitar voltear al dejar la taza sobre la mesada, controlando que el mayor aún no hubiese salido de la habitación.

Su mirada se volvió entonces hasta la cafetera, intentando descifrar cómo es que dicho artilugio funcionaba. ¿Aquel botón rojo tendría algo que ver? No tenía idea de aquellas cosas, el menor jamás había tratado con tales máquinas, dado a que donde había vivido todo ese tiempo, no les era permitido poseer objetos como esos.

Ladeó su rostro y se encimó sobre la superficie plana de la mesada para observar aquel aparato,luego presionó dicho botón con suavidad y observó como una pequeña cortina de café descendía desde el interior de la máquina por escasos segundos. Comprobando aquello,al acto seguido colocó su mano debajo para verificar una vez más y luego apretó dicho botón. Mala idea Changmin.

Como había sido de suponerse para alguien con mínimo conocimiento, el joven terminó por quemar una de sus extremidades y sacudiendo la misma con fuerza, sintió el arder de su dermis en toda la zona de su mano. Sus labios se presionaron y sintió en sus ojos el punzante dolor. Al menos ya sabía cómo funcionaba, pero su diestra temblaba ahora.

Lentamente acercó la taza hacia el orificio debajo de la máquina, oprimiendo dicho botón,esta vez dándole un fuerte golpe como si se tratase de una venganza.

Al mismo tiempo pudo verificar como el café continuaba saliendo incluso después de haber retirado sus dígitos del reluciente interruptor color rojo.

Entonces notó su mano aún temblorosa comenzando a aguantar el peso, observando cómo el café comenzaba a desbordarse por la taza. Pero no tuvo mejor idea que tomar la taza con ambas manos, como queriendo evitar que el café cayera, aquella acción que le costó otra ardedura en su piel y la cual arrebató un gemido de su garganta, estaba de más decir que le dolía, y mucho.

Al no poder soportarlo un segundo más, alzó una de sus manos y golpeó dicho botón con fuerza, provocando que el café se detuviera casi de forma instantánea.

Intentó sostener la taza con algo de fuerza aún, pero ahora ambas manos le dolían por demás,sin poder evitar cuando suave sollozó brotó de sus sentidos, encogiéndose de hombros mientras observaba como la taza de un color puro y blanco había quedado moteada con fuertes manchas de café por doquier.

Mordió su labio inferior al intentar aguantar, aun dirigiéndose de regreso hasta el living, avanzando a paso lentos mientras sentía sus manos latir por aquella quemadura. Sentía cómo aquel oscuro y humeante líquido amenazaba por desbordarse a cada paso que el menor efectuaba y tal acción,ponía a Changmin aún más inestable,incluso la temperatura de la taza no se comparaba con el ardor en sus manos.

Fue así como el mayor de ambos,terminando de abrochar las mangas de su camisa,salió de su habitación alzando su mirada de inmediato y notando prontamente  que el más joven no se encontraba allí. Sus ojos se abrieron por demás al divisar tan solo algunos libros sobre la mesa sin presencia del más joven.


- ¿Changmin? ¡¿Changmin?! -Corrió de inmediato, tan solo ejerciendo uno o dos pasos en velocidad cuando de repente se encontró con la figura del joven frente a él. Tragó saliva y su ceño se frunció al instante mientras se acercaba al contrario observando al mismo tiempo aquella taza completamente manchada entre sus manos.


El chico de cabello crecido parecía no querer alzar la vista,aún intentando presionar la taza entre sus dígitos, sus labios se presionaron con fuerza incluso un tanto temblorosos.

- Changmin, te dije que no rompieras nada ¿Qué has hecho ahora? Debías esperar tan solo unos minutos y prepararía el desayuno ¿Te lo dije,no? ...Aish. - Yoochun estaba enfadado,pero el sentimiento de preocupación lo invadía aún más. Incluso antes de que pudiese decir algo más, Changmin se acercó al cuerpo del contrario,posando contra el abdomen del científico aquella taza que yacía enredad entre sus dígitos adoloridos. De alguna u otra forma sus intenciones no habían sido malas, simplemente había querido prepararle un café el mayor pero Yoochun parecía estar lo suficientemente molesto como para aceptar explicaciones.


El menor de ambos concretó aquella cercanía entre sus cuerpos al posar su propia frente contra el hombro del más grande,ladeando apenas su rostro para poder sentir el aroma de la blanquecina piel contraria en un suave suspirar.

Changmin se sentía completamente contenido con aquella acción que ejercía sobre Yoochun de forma constante,aunque tan solo en determinados momentos.



De aquella forma Yoochun entendió el mensaje casi sin tener que meditar un segundo.Un suspiró se disipó al escaparse de sus gruesos labios mientras atraía al menor contra su cuerpo en un suave abrazo,sintiendo como la taza en cuestión quedaba entre ambos cuerpos durante aquella acción.

 El mayor indicó a Changmin que lo siguiera hasta el living nuevamente al murmurar un suave 'Ven', mientras tomaba de las manos contrarias aquella taza de café que poco a poco había perdido temperatura. El niño reno aún algo corrompido se dirigió tras el mayor al separarse de aquel abrazo,sintiendo en sus manos el fuerte latir,producto de la quemadura.
Poco a poco se sentó en la silla mientras su vista se alzaba finalmente hacia el mayor.


- Terminaré de preparar el desayuno... quédate aquí ¿Hm? -Yoochun sonrió al joven híbrido,denotando aquel ligero tinte rojizo en sus ojos tras haberse peleado con la maquina, más aún no conocía los hechos realmente.

Al llegar a la cocina,el dueño de la casa, observó tal desastre en la maquina de café incluso salpicada con dicha sustancia mientras desechaba un pequeño suspiro. Dio un pequeño sorbo al café proveniente de aquella taza completamente moteada por la misma sustancia,después de todo Changmin se había esforzado al hacerlo y el mayor se sentía de alguna forma enternecido por aquel gesto.

Fue en aquel momento cuando dejó aquella taza tan particular sobre la mesada para poder alcanzar otra en la alacena,sirviendo de aquella forma un poco de café al joven que yacía aún en el living. Cortó el mismo con un poco de leche y se redirigió hacia el living con ambas tazas y en un segundo viaje hacia la cocina, llevó el pote de galletas hacia la mesa,ya que de seguramente el menor estaría hambriento.

- Aquí tienes Changmin -Le sonrió al menor dejando el café con leche frente a él en la mesa mientras abría el recipiente que contenía aquellas galletas con chocolate.

-Gracias...- Terminó por murmurar el menor mientras sus manos aún algo temblorosas se asomaban sobre la mesa para tomar aquella taza entre manos, y fue entonces cuando para sorpresa del niño reno,el mayor lo detuvo en un corto y preciso alardeo-


-A-aigo...¿Qué te has hecho en las manos?

-Solo me quemé un poco, fue un accidente...-Musitó Changmin por lo bajo totalmente avergonzado de sus acciones,más aún sin haberse arrepentido. Casi al mismo tiempo  observó cómo el pelinegro de cabello corto frente a él se levantaba de la silla con urgencia,dirigiéndose hasta la habitación.

Tan solo dejando pasar algunos segundos,el mayor volvió con una pequeña caja de gasas furacinadas. Atrajo una silla a un lado del menor y lentamente abriendo la caja,extrajo una de aquellas gasas teñidas de un fuerte color amarillo, casi tan llamativo como el azufre.

Indicó al menor que reposara sus manos sobre la mesa,para así finalmente ir rodeando las mismas con aquellas gasas amarillas y húmedas, bañadas en nitrofurazona (antibiótico antibacteriano) mayormente utilizado para quemaduras tan solo externas.

El joven Changmin dejó escapar un suave gemido al sentir como aquella sensación sobre la quemadura de sus manos resultaba un tanto molesta e incómoda,más después de todo percibía como poco a poco aliviaba aquel dolor.

-Lo siento...

-Babo, no te disculpes... el café.. Gracias... -Yoochun le sonrió al contrario,sintiendo una notable sensación de tranquilidad al ver como una sonrisa se reflejaba en los labios ajenos con lentitud,más sin emitir palabra alguna por parte del contrario.


Luego de aquel episodio,Yoochun continuó tomando café de aquella taza poco pulcra mientras ayudaba al menor a tomar de su taza,posando aquella sobre los finos labios del niño reno. Ambos se guiaban por los gestos recíprocos,provocando que el mayor allí dejara escapar una que otra risilla al ver las expresiones ajenas cuando deseaba terminar con los sorbos de café o incluso al comer las galletas.

El tiempo había transcurrido y la hora deambulaba al rededor de las 7.00, tan solo faltando unos 20 minutos. Según Yoochun,tiempo más que suficiente.

Una vez habiendo transcurrido el tiempo necesario para quitar aquellas gasas, el mayor responsable,llevó a Changmin hasta el baño para quitar las mismas una a una y poder finalmente enjuagar sus manos con cuidado. Sus propios dígitos frotaban con suavidad los ajenos mientras el menor se expresaba ante notables gestos de molestia. Cosa que no hacía más que provocar ligeras risas en Yoochun.



Finalmente al terminar de secar las manos ajenas con extremo cuidado, indicó al menor que lo siguiera hasta la cocina. Al parecer tenía intenciones de mostrarle cómo era que se utilizaba la máquina del café.


-Mira Changmin... Tan solo debes posar la taza aquí abajo y dejarla allí,sin dejar tu mano debajo,tan solo la taza. Luego mantienes el botón rojo presionado, con suavidad, y esperas a que la taza se llene. Después quitas la taza y ya está. Todo lo prepara la maquina ¿Está bien? No quiero que vuelvas a lastimarte.

-Está bien -Asintió atentamente al escuchar sus indicaciones como si se tratara de algún tipo de prueba, además,estaba aprendiendo algo del mayor, y aquello le fascinaba.

-Bueno,debo irme a trabajar... volveré al rededor de las 5pm. Por favor, no rompas nada y ten cuidado... Puedes escoger cualquier libro mientras tanto,en la tarde debes contarme qué has leído. ¿De acuerdo? -El mayor sonrió, incluso sin saber por qué.

-De acuerdo.

El joven Changmin asintió con suavidad en sus acciones,mientras se acercaba al contrario,tironeando apenas de su camisa antes de que éste decidiera irse, generando aquel roce que hacía sumergir a ambos en una extraña sensación,aunque manteniendo al menor completamente relajado.


Esta vez los labios del moreno se posaron en aquella zona a un lado del cuello contrario,justo en el punto en el que su hombro y éste se unían. Changmin exhaló con suavidad mientras cerraba sus ojos al alejarse del mayor mientras entreabría sus labios apenas sin dejar de observarlo.


Por el contrario,Yoochun se quedó atónito una vez más ante las acciones que el menor llevaba a cabo de aquella forma tan impredecible, erizando su piel e incluso haciéndolo sentir incómodo, ¿Pero hasta donde realmente? Aquella era la pregunta que incluso divagaba sin rumbo ni meta en la mente del científico.

-Hasta después. -Sonrió con suavidad Changmin antes de dirigirse hacia su mueble favorito,aquel lleno de libros.

Yoochun volteó lentamente,como si aquella mirada que se centraba  en el contrario no quisiera despegarse de él,aunque aún sintiéndose dubitativo terminó por ladear su cuerpo y fijar su vista al frente una vez allí,saliendo del lugar... cerrando la puerta por detrás.


                                                                                                                                                             Continuará.
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Wednesday, June 19, 2013

Capitulo 3

Habló, por fin había hablado y en algún punto pude sentirme realizado, más aquella vana sensación no duró mucho en cuanto me percaté de la expresión que predominaba en el rostro del joven frente a mí, técnicamente rogando por piedad en una situación como esa en la que ambos éramos abrazados  por una karmática confusión.

Tragué saliva, en aquel momento cuando la culpa me apuñaló por la espalda una y mil veces más en cuestiones de segundos mientras no sabía qué hacer exactamente, tan solo lo observaba y el joven temblaba como si intentara adivinar mis movimientos

- No es nada grave… ¿Está bien?  No voy a hacerte nada malo… ¿Cuál es tu nombre? – Creí que aquel momento había sido el perfecto para obtener  una respuesta finalmente, pero el joven volvió a negarse y retraerse al mismo tiempo.

Suspiré y observándolo con fijeza le hablé una vez más.

-Mi nombre es Yoochun… Park Yoochun –Murmuré sintiéndome un tanto preocupado por sus razones-  ¿Por qué no puedes decirme tu nombre? –Le insistí una vez más y el contrario simplemente ladeó su mirada con una afligida expresión en el rostro.

Me sentía realmente frustrado al no poder comprender cuales eran las razones que llevaban a aquel chico a actuar de aquella forma. Es decir, estaba consciente de que los hechos anteriores no me posicionaban en el lugar de ‘la mejor persona’, pero por alguna razón, presentía que la causa de sus reacciones iban muchos más allá de mis actitudes.

Por lo general no me describía como una persona que solía confiar plenamente en los demás, mis amigos alcanzaban a ocupar menos de cinco dedos de mi mano y estaba orgullo de eso, ya que como bien dice aquella moraleja “Calidad, no es cantidad”.

Pasaba casi todos los días de mi vida (además de mantener parte de mi mente en el trabajo), saliendo y divirtiéndome en diferentes tipos de clubes o bares, dependiendo de mis necesidades.

Como creo haber mencionado antes, las mujeres eran un vicio del que jamás podría deshacerme y por lo general solía llevar una que otra chica a mi casa en la noche… Creo que no es necesario especificar para qué ¿Verdad? Aunque después de todo siempre fui cuidadoso con cualquier tema que pudiera llegar a producir secuelas… y cuando digo secuelas me refiero a cualquier tipo de secuelas… Desde una enfermedad hasta un embarazo.

Por un momento sentí que la situación que estaba viviendo allí volvería mis días de tranquilidad y diversión en días de responsabilidad y aburrimiento. Tan solo esperaba poder resistir todo aquello, y más que nunca entendí las razones de mi hermano y el por qué de la aceptación de mi padre… Enserio ¿Tan tarde comprendí de que se trataba?

Bufé y observé al chico una vez más, sintiendo como la responsabilidad me abrumaba de una forma que jamás había experimentado, o que al menos había ignorado todo este tiempo. Relamí mis labios y aclarando un tanto mi garganta, me dispuse a explicarle al pelinegro frente a mí la situación que viviríamos de ahora en más.

-Oye… No tienes por qué temer ¿Comprendes? Vivirás conmigo de ahora en más… Quiero ayudarte, pero no puedo hacerlo si ni siquiera puedo comunicarme contigo… -“Lo dije” Suspiré un tanto aliviado para mis adentros.

El joven híbrido me miró, y pude saber en el mismo momento que comprendía bien cada palabra que había salido de mi boca. Fue entonces cuando el contrario se puso en pie con lentitud observándome, y allí mismo  pude ver como presionaba sus labios con un ligero deje de nervios-

-Changmin… Me llamo, Changmin…  -Expresó y su voz me pareció un tanto corrompida.

Al instante me puse en pie con lentitud y le sonreí  con calidez mientras me hacía a un lado caminando hacia el armario frente a mí, procediendo de esa forma a abrir una de las puertas del mismo.  Dejé ver en ese lugar las miles de prendas ordenadas por gama de color, cada una en su respectivo gancho de ropa.

-Antes que nada… debemos cambiarte de ropa… ¿Qué solías usar antes? –Le cuestioné, mientras buscaba las tallas más grandes de camisa que poseía en aquel lugar, sin pensarlo dos veces, supe que pronto debía salir de compras ya que no poseía demasiadas prendas con tallas que excedieran la medida justa de mi cuerpo.  El chico, o más bien “Changmin” no parecía responder a mis preguntas, pero ya en un ambiente mucho más cálido, tomé una de las camisas negras que poseía en el armario y la coloqué sobre el cuerpo ajeno, midiendo aproximadamente el tamaño. Era perfecto y al chico le sentaba bien el negro.

-Ponte esto… -Le sonreí mientras dejaba aquella camisa sobre su hombro, dejando su respectivo gancho sobre la cama. Luego volví mi vista hacia los cajones inferiores del gran mueble, procediendo a ponerme en cuclillas para así husmear que pantalón le quedaría bien. Parecía tener sus piernas un tanto más fornidas que las mías, por lo que debía buscar algo que no le apretara demasiado.

Creí  encontrar el indicado, un shean de tonalidad azul obscuro y que me quedaba particularmente grande a pesar de ser relativamente al cuerpo. Lo dejé a un lado y tomé uno de mis bóxers en el último de los cajones, para así ponerme en pie una vez más. El contrario ni siquiera se había cambiado.

-Aquí tienes el resto… -Le expliqué dejando dichas prendas restantes sobre la cama mientras amagaba a salir de la habitación, pero Changmin ni siquiera se inmutó, me observaba de la misma forma al igual que la primera vez que nos vimos ¿Acaso era como criar a un bebé? “Ahh… “Suspiré y volví mi mirada al joven de la pequeña cola, estando dispuesto ayudarlo en la causa.  

Lentamente me acerqué y tomé el bóxer que minutos antes había dejado sobre la cama, colocándome frente a él, esperando que entendiera mis señas en cuanto dejé la prenda interior expuesta en el aire, expandiendo la misma un poco al ampliar los elásticos con mis manos. Pero como tampoco me extrañaba, el chico me miró y alzó una de sus cejas. A decir verdad parecía un idiota en medio de la habitación haciendo aquello, ¿Pero qué más? , resoplé.

-Pasa tus piernas por aquí… -Expuse y suponiendo que entendería dejé escapar otro agotador suspiro-

-¿Por qué?

Allí fue cuando sorprendí al escuchar como cuestionaba mis indicaciones, aunque por una parte me alegraba que poco a poco tomara confianza, por otra parte sabía que si el joven desarrollaba una personalidad exigente y quisquillosa, perdería autoridad  y tarde o temprano terminaría cansándome.

-Porque Yo lo digo. –Respondí un tanto cortante en aquella típica escusa que le dan los padres a sus propios hijos, mientras alzaba una de mis cejas observándolo.

El chico tan solo presionó sus labios en una especie de puchero, un tanto extraño a decir verdad, ya que parecía haberle molestado mi contestación, pero Changmin solo se acercó y tomó uno de mis hombros, como queriendo hacer equilibrio mientras pasaba sus piernas por los orificios del bóxer. 

Una vez terminada dicha acción lo observé mientras el moreno se acomodaba la prenda un tanto incordioso.
-¿Qué sucede?  -Pregunté volteando a ver su parte trasera ya que allí parecía residir el problema y de hecho allí estaba-

-Es incómodo… -Respondió tomando el borde de la prenda interior por la parte trasera y jalándolo hacia abajo. En aquel momento tragué saliva y corrí mí vista rápidamente al percibir como dejaba expuesto parte de sus glúteos. Cerré mis ojos con fuerza y reaccioné una vez más al ver como Changmin amagaba a quitarse la prenda. Lo detuve de inmediato.

- ¿Qué haces? No te lo quites, no puedes estar desnudo por toda la casa –Le expliqué frunciendo un tanto mi ceño-
-Pero es molesto… -El contrario imitó mi gesto mientras bajaba su mirada, finalmente  dejando en paz aquella prenda.  Pude observar como un ligero deje de decepción se impregnaba en sus facciones. Abultó sus labios como si fuese a llorar en cualquier momento.

Me sentí culpable, incluso con una cosa tan ridícula como esa… Debía tenerle paciencia, ya que claramente la situación no era nada cotidiana ni para mí, ni para él.

Fruncí mis labios y buscando con la mirada en todo el radio de mi habitación, divisé una pequeña tijera a un lado de mi escritorio en mi oficina. Con rapidez la tomé y volviendo donde el chico, me arrodillé detrás de él tomando parte de la tela del bóxer para así recortar un agujero de tamaño regular en el que su pequeña cola pudiese pasar, con cuidado de no lastimarlo.

Adiós bóxer nuevo, fue bueno conocerte.

Le indiqué al chico que acomodara su-… que se acomodara a su gusto mientras jugaba con el pequeño círculo de tela entre mis dedos.

-¿Así está mejor?

-Neh…  Gracias…


El joven Changmin acomodó su pequeña cola, dejándola pasar por aquel agujero hecho por el científico mientras acomodaba el resto de la ajustada prenda a sus piernas. Luego miró al pelinegro de cortos cabellos  y acto seguido, sus ojos se posaron en el pantalón que cubriría el resto de su cuerpo. 

Yoochun pisó la realidad nuevamente al comprender que el chico quería que continuara vistiéndolo y que no pensaba moverse del lugar. Al parecer niño reno sabía bien de que trataba aquello, pero no parecía querer hacer mucho al respecto.

Una vez más el joven científico tomó la prenda que se hallaba sobre la cama, y al igual que hacía unos minutos,  sostuvo la misma frente a Changmin, esta vez, arrodillándose un tanto para que el contrario pudiese vestirse cómodamente.

El más alto posó su diestra sobre el hombro del de Yoochun, para así hacer equilibrio una vez más, adentrando sus piernas en la prenda. En ese  momento el más bajo ascendió lentamente, haciendo que el pantalón se adaptara poco a poco al cuerpo ajeno, terminando por dar un suave tirón hacia arriba cuando se hallaba por la zona de cintura.

Entre ambos se produjo un ligero cruce de miradas, provocando que Yoochun aclarara su garganta, e intentando ser disimulado en aquel acto se acercó hasta él chocando sus cuerpos mientras arreglaba la prenda en la cintura del más alto por la parte trasera.

El joven híbrido desprendió un suave jadeo casi imperceptible al sentir la cercanía de ambos, el tacto ajeno, todos aquellos pequeños factores que para Yoochun parecían un tanto irrelevantes, para Changmin se volvían más que un roce. ¿Sería su naturaleza animal? Pues Yoochun no lo sabía, solo pudo percibir una vez más la respiración ajena contra su cuello, provocándole al científico un escalofrío general por todo su cuerpo, esta vez parecía como si el moreno quisiese acercarse más a él.

-C-changmin ¡¿Qué haces?!  -Exclamó separándose de inmediato entre molesto y confundido. ¿Confundido?  Así era, Yoochun estaba confundido y eso era precisamente lo que le molestaba.

El híbrido parecía sorprendido ante la reacción ajena, terminando él mismo por acomodar la prenda y abotonarla a la perfección un tanto apenado, dejando que su pequeña cola quedara apresada.

 Claramente sabía cómo hacerlo solo, pero solo guardó silencio ante el cuestionamiento del  contrario. Luego tomó la camisa que yacía sobre su hombro derecho, extendiéndola con lentitud para terminar de vestirse luego de unos minutos, aunque sin terminar de prender su camisa.

Rápidamente, Yoochun se alejó unos pasos de forma dubitativa, saliendo de la habitación con rapidez para finalmente dirigirse a la cocina.

Por otro lado, Changmin tan solo observó como la figura del contrario se disipaba en pocos segundos, limitándose a dar un pequeño recorrido con su mirada a todo lo que se hallaba a su alrededor.
Su vista se tornó un tanto lúgubre, de más estaba decir que se había sentido rechazado y por demás ignorado por el que ahora era su ‘tutor’, aquello le molestaba.

 Esperó algunos minutos antes de salir de la habitación y una vez efectuando dichas acciones, algo lo detuvo, una vez más su atención había sido capturada por el enorme y extenso mueble que se hallaba habitado por incontables libros. Pero de pronto algo lo despertó, como si se tratara de un fuerte pellizco en sus oídos, un ruido molesto. ¿Qué era aquello? Se preguntaba Changmin, sabiendo tan solo que dicho irritante chirrido provenía de la cocina, donde yacía el contrario.



A paso lento se asomó por allí, apegándose a una de las paredes mientras divisaba la espalda de Yoochun junto a la mesada. ¿Qué estaba haciendo allí y cómo era capaz de soportar aquel sonido tan molesto? , aquello fue lo que pensó el niño reno mientras espiaba a su semejante, entrecerrando sus ojos como si se tratase de algún tipo de misión. Claramente era la curiosidad hecha hombre… o híbrido.

Segundos después, Changmin pudo observar cómo el pelinegro a escasos metros de él servía café proveniente de aquella máquina infernal que desconcertaba sus sentidos.

Luego y tan solo en cuestión de algunos minutos más, Yoochun volteó para dirigirse a su oficina, pero lo primero con lo que atinó a encontrarse fue parte del rostro del híbrido que parecía husmear cada acción que éste cometía. Alzó sus cejas desprendiendo una pequeña risa de sus labios, por alguna extraña razón no podía permanecer de forma distante con él, aquel chico le hacía reír.

El joven científico caminó sin apuros, atravesando la cocina e incluso pasando a un lado de Changmin sin alterarse, para finalmente sentarse en una de las sillas que se encontraba presentes en el living.
 Una vez habiendo tomado asiento y cruzando sus piernas por debajo de la mesa, indicó al moreno que lo acompañara a través de una pequeña seña, esbozando una divertida sonrisa a la vez.

Changmin se acercó una vez más, tomando asiento frente a él mientras posaba sus manos por sobre sus propias rodillas, parecía algo tieso y aquello le agraciaba a  Yoochun después de todo.

Pero algo que llamaba la atención del ahora también reconocido como ‘tutor’, era la curiosidad persistente del chico en aquel mueble. En ese momento a Yoochun se le ocurrió una idea de la que ambos sacarían provecho. Aclaró su garganta y se dirigió al chico frente a él.

-¿Te gustan los libros?

-Mh… -Asintió-

-Hagamos un trato… por cada pregunta que respondas, te dejaré ver un libro ¿Qué opinas?
El chico observó a Yoochun y asintió una vez más, viendo cómo el contrario se ponía en pie repentinamente, acercándose a la biblioteca. No tardó en seguirlo, parándose unos centímetros tras él, con ligeros ademanes de timidez.



-Primero respóndeme y luego puedes escoger el que quieras ¿Está bien? – Cuestionó Yoochun, y tras la aprobación del joven frente a él, presionó sus labios en una mueca titubeante.- Dime, ¿Qué edad tienes?
Changmin lo observó por unos ligeros segundos y no tardó en contestar

- Veintitrés…

Casi de forma simultánea, una sonrisa surcó los labios del intelectual, haciéndose a un lado mientras efectuaba un ademán con su diestra, cediendo sus libros al menor. Éste escogió un libro con portada color rojo que se hallaba en el tercer estante frente a ambos, lo cual llamó la atención de Yoochun. Acto seguido, el dueño del mismo allí presente, tomó el libro en cuestión y dio un vistazo al título para saber de qué se trataba; “Medicina II”, parecía decir, y Yoochun rio, dado que el menor no entendería nada.

-Ven… -Le indicó al joven Changmin, acercándose a la mesa una vez más y acarreando una silla junto a la suya para que el menor tomara asiento junto a él, se dispuso a abrir el libro sobre la mesa. El chico siguió sus pasos, tomando asiento a un lado de Yoochun luego de que éste reivindicara su petición, palmeando la silla a uno de sus lados.

A decir verdad, Changmin no entendía demasiado o de hecho nada de lo que decía allí, simplemente se limitaba a observar durante varios segundos cada página, pasando a la siguiente con cuidado de forma constante.

Yoochun solo se dedicaba a contemplar las reacciones ajenas, tomando seriedad con respecto al asunto luego de haber pasado alrededor de 10 minutos desde que el más joven había comenzado a husmear aquel libro.

-¡Aquí tengo otra pregunta! –Inquirió Yoochun, logrando que el más alto lo observara de inmediato. -¿Sabes leer?-

Así es, el pelinegro de cabello corto no pudo con su intriga.

-Solo un poco… -Murmuró Changmin en un opacado todo de voz e incluso un tanto apenado mientras formaba una mueca en sus labios, al parecer aquel hecho del pesaba en algún punto.

-Oh… ya veo, si quieres puedo ayudarte… -Propuso Yoochun al contemplar la desilusión que portaba una pisca de misterio en sus facciones. Era la primera ‘persona’ que había conocido en su vida a la que parecía dolerle el hecho de no saber leer.

 Al chico mitad reno pareció agradarle la idea, de hecho fue allí cuando los labios de Changmin le dedicaron una sonrisa al más grande, denotando como uno de sus ojos se cerraba asimétricamente a comparación del otro. Por primera vez una sonrisa y Yoochun se contagió de ella casi al mismo tiempo.




Así fue como ambos habían pasado casi toda la tarde, aunque dado algún punto en el que Yoochun se aprovechaba inconscientemente de la situación, haciendo más preguntas que cediendo libros al menor. Pero a Changmin no le molestaba, por el contrario, le hacía sentir un grado de mayor comodidad en aquel lugar.

Cada libro había tomado alrededor de unos 20 minutos, más aun los que poseían dibujos ya que algunos (la gran minoría) eran libros ilustrados, otros simplemente poseían miles y miles de palabras sin el más mínimo rastro de algún esquema.




Luego de horas y horas de investigación, Yoochun había sido abrazado por el sueño sobre la mesa, reposando su cabeza sobre sus propios brazos flexionados en la misma. En su inconsciente, aquellas escenas de roce se resaltaban una y otra vez, soltó un bajó suspiro que lo hizo despertar lentamente, una peculiar tensión en sus piernas.

Poco a poco abrió sus ojos, tallando los mismos con una de sus manos mientras se enderezaba en la silla estirando los músculos de su cuerpo, Changmin no estaba allí.

Aquello provocó que el mayor diera un salto sobre la silla, casi cayendo mientras se ponía en pie comenzando a buscarlo por toda la casa. Revisó el baño, la habitación, la cocina, incluso la oficina pero el moreno no aparecía. Se maldijo a sí mismo.

De repente un pequeño y vagabundo ronquido se hizo presente, alarmando a todos los sentidos de Yoochun. Parecía provenir del sofá pero al voltear, el pelinegro no pudo divisarlo. Otra vez aquel ronquido, acompañado de un suspiro segundos después si no era en el sofá ¿Dónde?

Con lentitud se acercó hasta dicho mueble, y fue allí donde encontró a Changmin, más no encima de él, sino a un lado, sentado en el suelo abrazando sus piernas mientras su frente parecía reposar sobre sus rodillas. Yoochun aún sin salir medianamente de su asombro, se colocó en cuclillas, moviendo con suavidad uno de sus brazos mientras lo llamaba repetidas veces en un cálido tono de voz. ¿A quién le gustaría despertar de una forma tan histriónica?

Tras el cuarto llamado, el menor abrió sus ojos, alzando su rostro con levedad-

-¿Qué sucede?... –Murmuró-

-Yo debería preguntar, ¿Qué haces aquí? ¿Estás bien?

-Neh… Si lo estoy, solo fui a dormir, tenía sueño… lo siento –Bostezó el chico cubriendo parte de sus labios con uno de sus brazos-

-…

“Solo fui a dormir”, aquellas palabras resonaron en la mente de Yoochun una y mil veces sin siquiera hacerse una idea de cómo había sido la vida cotidiana del menor hasta el día anterior.
Sus ojos se entrecerraron, sintiendo un fino hilo de dolor en forma de puntada. Aquel chico, Changmin ¿Qué acarreaba tras inhibido ser?

Sin pensarlo un segundo más, Yoochun tomó al contrario por uno de sus brazos con suavidad, indicándole que se levantara. El más alto obedeció aún un tanto adormilado, siguiendo al mayor que parecía dirigirse hacia la habitación. Allí Yoochun quitó la camisa y pantalones ajenos con un tanto de seriedad en sus acciones. Luego de haber escuchado aquellas palabras, se sentía realmente responsable y completamente ignorante al mismo tiempo.

-Dormirás en mi cama –Dijo el joven científico mientras hacía a un lado las sábanas de la cama, indicándole al menor que se introdujera allí.

El chico un tanto confundido accedió sin objetar, sintiendo como casi al mismo tiempo era arropado por el contrario.

-¿Dónde dormirás tú? –Murmuró, ocultando su rostro hasta por debajo de su nariz.
-En el sofá estaré bien… tu descansa.-Sonrió Yoochun, tomando del armario algunas sábanas y mantas mientras se disponía a salir de la habitación.

-Buenas Noches…

-Buenas noches –Correspondió una vez más el científico, dirigiéndose finalmente al sofá para hacerse un lugar allí, pensando en miles de formas de vida que el menor había estado pasando mientras él dormía allí cómodamente. ¿Yoochun el bondadoso? Tal vez debía pensar un poco más al respecto de ahora en más.

Al terminar allí, sin siquiera desvestirse se arropó entre las mantas observando el oscuro e inmenso techo. Definitivamente, su vida había cambiado.

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Thursday, June 13, 2013

Capitulo 2



Eran alrededor de las 10:00 a.m. y después del incidente con el joven híbrido, aún siendo su nombre desconocido para mí, nos encontrábamos en la puerta de mi departamento.

El joven no reaccionaba aún, cubierto con aquellas sábanas blancas, observaba confundido sin saber porque nos habíamos detenido. Allí fue cuando volteó a verme, parecía molesto.

Lo observé un tanto confundido.  No tenía razones y debía agradecer que me estaba haciendo cargo de él… eso pensé hasta recordar el “Por qué” me estaba haciendo cargo. Suspiré y negué con ligereza, quitando la llave del auto.

-Vamos, hay que bajar ahora…-Al instante se negó y permaneció allí sentado, enrollado en aquella tela extensa y blanca. Otra vez las cosas se dificultaban.

Suspiré mientras me quitaba el cinturón, acto seguido quité el del chico a mi lado que aún parecía no entender el sistema de seguridad de un automóvil.

- ¿Tienes hambre?  -Cuestioné, ya que no veía otra forma de captar su aceptación. Fue en ese momento en el que el contrario asintió y al cuestionarlo una vez más con una simple pregunta;  “¿Quieres que haga algo de comer? “, el chico se acercó a mí como inspeccionándome. No sabía que quería exactamente, pero me quedé estático al instante sin necesidad de banas advertencias.

 Tragué saliva al sentir la respiración opuesta contra  mi cuello, desde arriba hacia abajo. Mi piel se erizó por inercia, sintiéndome incómodo, nervioso e incluso un tanto confundido. ¿Confundido? ¡Eish! Despierta Yoochun.

 En aquel momento, al haberse arrodillado en una posición cuadrúpeda por entremedio de los asientos del vehículo mientras continuaba olfateando aquella  depresión que formaba  mi cuello y mi hombro, denoté cómo las sabanas que cubrían al chico descendían lentamente dejando su cuerpo expuesto.  Fue entonces así, cómo dio lugar al debelo de la sábana, que cubrió parte de su asiento y de la alfombra del auto. Se acercaba más a mí.

En cuanto el chico se movió pude notar como su parte trasera yacía completamente al descubierto, tan solo llevaba aquella bata quirúrgica que suelen dar en los hospitales o pruebas, de un material ligero. Aún así, con tan solo observar su cintura alzada un ligero cosquilleo me invadió… prefiero no explicar dónde fue que lo hizo.

No obstante a pesar de dichas acciones, algo me dejó atónito… y fue allí donde entendí  la diferencia. De repente, una pequeña cola se alzó por la zona de su coxis. “¿Una cola?” Pensé.
Aquella extensión de su cuerpo parecía más bien de un recorte en forma de “Pica” y no es que sea aficionado a las cartas, tan solo es lo que pude asociar en aquel momento...

Poseía una tonalidad entre color marrón y canela, mientras aquella parte interna de la misma era de un color blanco intenso, incluso parecía el más intenso que jamás había visto… como el de un pequeño conejo.

¿Qué estaba pasando por la cabeza del joven aún incógnito? O más importante… ¿Qué estaba pasando por mi cabeza? Con tan solo pensarlo pude sentir un ligero escalofrío recorriéndome de arriba abajo sin remordimientos.

 Noté como despertaba de aquel shock de una forma repentina, al momento en el que el contrario presionó una de mis piernas con su mano al ejercer fuerza con su peso.

Por un momento lo observé a los ojos y ambos cruzamos la mirada… el chico no parecía inhibido, y lo que creía era aún más trágico, yo era quien sentía la urgencia de terminar con aquel contacto visual… Maldición, ¿Qué me pasa?, pensé una vez más y cuando quise darme cuenta, divagando entre toda clase de incertidumbres, de repente el  chico se hizo hacia atrás como si estuviese esperando por algo. Titubeé pero preferí no cuestionar sobre lo recién sucedido... parecía inmutado por haberse mostrado de esa forma, y a pesar de que no pude ver nada con claridad, aún sentía aquella puntada en varias partes de mi cuerpo.

-T-te haré algo de comer –Con rapidez bajé del auto y suspiré, desabrochando mi camisa, al menos hasta el tercero de los botones. Él continuaba allí mirándome, sentado ahora como un pequeño felino, pero no lo era… no, claro que no… ¿Se trataba de un niño-alce? Reí con levedad por un segundo, aunque sin saber si lo hacía por nervios o por simple necesidad.

Lentamente me dirigí hacia la puerta del departamento para abrir la misma, girando mi vista luego hacia el automóvil. El chico intentaba salir del auto de forma un tanto torpe, mordí mi labio inferior para no reír y me acerqué.

-Ven…- Extendí mi mano y me sorprendí al ver que cómo se negaba, al parecer era bastante arisco.

Me pregunté si se trataba de una típica relación humano-animal, o si acaso algo interfería en dicha definición. Por ahora, todo parecía incluso más que natural, era como un cachorro de animal doméstico, pero aún así debía recordar en qué situación me encontraba, y que la misma no era nada fácil.

Procedí a acercarme para finalmente adentrarme con lentitud al auto, viendo como se retraía a medida que extendía ambas manos hasta su cuello, me percaté de que estaba asustado cuando vi aquella impresión en su rostro, y simplemente forcejeó con ligereza. No había razón.

Con lentitud tomé los bordes del collar que rodeaba su cuello con aquellos caracteres “06-B” grabados en él, finalmente retirándolo. Me observó y posó una de sus manos en la zona antes afectada por dicho collar. Luego dejé el accesorio a un lado y me retiré lentamente para detenerme en la puerta nuevamente, observando desde allí al joven, invitándolo a pasar.

Como si se tratara de algún hecho inédito, observé como el “niño-alce” salía con cuidado y a la deriva del automóvil.

Sus manos se empuñaban en la parte inferior de su bata para así cubrir sus partes delanteras, caminando rápidamente y  descalzo, se acercó a mi observándome como en una especie de “permiso”, aunque segundos después y sin decir nada, se adentró en mi casa.

Pude notar cómo su parte trasera quedaba al descubierto por el diseño de aquella bata hospitalaria. Mi vista quedó tildada en aquella pequeña cola una vez más… No podía creer lo que estaba observando, pero luego de una pequeña sacudida y tras cerrar la puerta del auto, me abrí paso al departamento y finalmente me adentré en él. 

Me preguntaré una y mil veces, ¿En qué te has metido Park Yoochun? Maldije a mi hermano por un momento, pero aún me sentía culpable por los hechos.

-¿Qué quieres comer?


El joven moreno  permanecía observando todo de forma constante sin contestar, aún cubriendo su zona baja con la prenda mientras caminaba con lentitud por el living, que quedaba continuo a la entrada.

Yoochun seguía sus pasos, esta vez, cruzando sus brazos por sobre su abdomen mientras con su diestra cubría sus propios labios conteniendo una pequeña risa al ver cómo el contrario observaba todo entre impresionado y curioso. Realmente no tenía idea del porqué se comportaba así pero tras la inmutación del híbrido luego de su última pregunta, el joven científico suspiró y decidió ingeniárselas para deducir en resumen, qué podía ingerir su nuevo huésped. Sin más se dirigió hasta la cocina.

Por otra parte, aún con lentitud y total percepción de los movimientos,  el joven híbrido se desplazaba por el living, observando algunas esculturas que Yoochun poseía, y alguno que otro cuadro.

De pronto, el híbrido de cabello oscuro fijó su vista en un mueble, pero no era un mueble que solía verse con frecuencia. Se trataba de una biblioteca que abarcaba toda una pared desde el techo hasta el suelo, completamente ocupada por libros de diversos tamaños y contenidos. Libros que implicaban la instrucción de la carrera que Yoochun ejercía, tal vez algunos con temática policial y otros con simple contenido irrelevante.  Se acercó allí al instante y con lentitud aunque un tanto dubitativo mientras sus ojos se abrían observando los colores de los diversos libros que yacían allí.

Extendió una de sus manos hacia uno de los mismos, pero se retractó de forma inmediata y casi de forma vulnerable al escuchar como Yoochun llamaba su atención en un corto y preciso “Tch!”

-¿Qué haces? –Sonrió de forma divertida y expectante mientras se acercaba al joven con una taza de café en sus manos y algunas galletas en un pequeño plato. Durante los minutos que Yoochun  meditó en la cocina, dedujo que a pesar de no saber con detalle las preferencias y gustos del híbrido, nadie en el mundo podía negarse a un café con galletas ¿No es así? Pensó Yoochun por un momento antes de hablar una vez más mientras observaba al joven que ahora daba la espalda al gran y abarcativo mueble. – Ven. –Le indicó con una pequeña sonrisa el pelinegro de cabello corto mientras se aproximaba a la mesa de vidrio a un lado del living, dejando allí la taza del café y el plato de galletas.

Repitiendo una de las escenas anteriores, Yoochun tomó una galleta comenzando a comer con naturalidad mientras reposaba uno de sus brazos sobre la mesa y a la vez recostando su mentón sobre la palma de su mano. Continuaba observándolo como si buscara descifrar sus pensamientos.

-¿No sabes hablar? –Le cuestionó mientras aún permanecía observándolo con calma, sonriendo al notar como el chico se acercaba tomando asiento lentamente. El hibrido también observó los movimientos de Yoochun al mismo tiempo, y asomó su nariz a la taza de café para luego repetir la acción con el plato de galletas.

¿No parecía querer responder? ¿O realmente no sabía de qué se trataba el dialecto? Pero aún así el científico no parecía querer ceder a la posibilidad. Debía encontrar la forma de hacerlo hablar, y a pesar de que el chico estaba reaccionando de forma satisfactoria con respecto a lo sucedido, parecía negarse al  diálogo y aceptar medianamente el contacto. Yoochun resopló revolviendo sus cortos cabellos precediendo a extender su brazo sobre la mesa de repente. El chico que aún yacía con el cabello despeinado reaccionó hacia atrás con una de las galletas entre sus manos, abriendo sus ojos por demás mientras observaba la mano contraria la mesa un tanto reclinado.

En aquel momento los planes de Yoochun solo eran estudiarlo para encontrar la forma de poder comunicarse con él sin que le pareciera agresivo o hasta entonces, que el chico no lo encontrara como una amenaza, a pesar de que lo sucedido previamente en la cámara de pruebas hubiese restado varios puntos en la confianza que respectaba a su actual relación.

-¿No quieres el café? –Preguntó Yoochun y el joven lo observó  por algunos simples segundos, volviendo luego su respingada nariz hacia la taza, sintiendo el aroma del café más sin atreverse a dar un trago. El científico una vez más suspiró y con su mano aún extendida sobre la mesa, tomó la taza para acercarla a sus gruesos labios, tomando un pequeño sorbo de café. Luego extendió una vez más la taza hacia el chico para así denostarle que nada estaba fuera de lugar.

Ya eran alrededor de la 1:30 pm y Yoochun no había logrado si quiera arrebatarle una palabra. No sabía su nombre, su origen preciso, su edad y menos aún creía que podía obtenerlo de sus labios.
Dado aquel hecho, prefirió no forzar al joven ya que observándolo desde otro punto de vista, no debía ser nada fácil para él, y de hecho no lo era.

Aquel chico que resultaba ser una enorme incógnita, permanecía ahora en confianza mientras se alimentaba y bebía café de una forma un tanto extraña al intentar no quemarse con dicha sustancia. Debes en cuando su mirada se fijaba en el contrario de pelo corto para controlar sus movimientos con un toque de curiosidad y también de cautelosa precaución.

Finalmente y al percatarse de la actual situación, Yoochun decidió abandonar el lugar para internarse en un pequeña habitación a un lado de su cuarto, a la cual llamaba “oficina”. Una vez allí, tomó asiento detrás del escritorio.

 Aún debía probar que no estaba equivocado con toda la investigación que había llevado a cabo a lo largo de todos estos años, y además demostrarle a su padre que no era necesario aquel tipo de prueba… Después de todo aún se preguntaba qué eran los “híbridos” y cómo era que habían logrado poblar parte de su país, ya que al parecer era el único caso conocido en el mundo (Al menos a nivel público) y se sumaba el hecho de que la comunidad Coreana, deseaba ocultarlo y negaba remotamente  a tales seres como  parte de la sociedad.

¿Por qué? Era la pregunta. Al parecer Yoochun tendría días y días de investigación con respecto a eso, ya que su padre no decía más que las típicas frases repetidas por los individuos del país;” Son un error”, “No son parte de nosotros”, “Son solo animales”.  El científico se concientizó más en aquel momento que nunca del sometimiento de la raza humana hacia la animal, y por sobre todo hacia los sectores más bajos. Allí fue cuando la culpa lo invadió nuevamente, con el tan solo recordar aquel suceso en el experimento, la tortura que aquel chico había tenido que pasar… No dejaban en paz su conciencia.

Mientras tanto el sujeto clasificado por los científicos como “06-B”, dejaba el café a la mitad de la taza para seguir los pasos del dueño del lugar, escuchando como una puerta se cerraba a metros de él en aquella “oficina” privada. Volteó y observó la extensa cama que ocupaba lugar en el medio de la habitación, con cobijas color blanco y algunos diseños en gris. La ventana que abarcaba casi toda una de las paredes, comenzando a pocos centímetros del techo  hasta el suelo y finalmente cubiertas con extensas cortinas blancas.
Era una tarde en la que el sol podía hacer notar su presencia sin algún excesivo comentario y el chico aún con aquella bata quirúrgica tapando gran parte de su cuerpo, gateó con lentitud sobre la cama con una expresión claramente curiosa, mientras escuchaba el canto de los pájaros al otro lado de la ventana.

El armario que yacía habitación era de un tamaño inmenso, y probablemente con una cantidad de prendas inimaginables para un individuo de la clase media. Pero eso no parecía llamarle la atención al moreno, sino  aquella pequeña mesa de noche a un lado de la cama o más precisamente aún, el pequeño recipiente de cristal que disponía de aproximadamente la cantidad de un puñado de dulces. Los cuales Yoochun solía dejar a su propia merced en las noches en las que se hundía profundamente en cualquiera de los libros que poseía en aquella biblioteca antes mencionada.

Sin siquiera pensarlo dos veces, el híbrido alzó su pequeña cola de reno al estar interesado y dándole la espalda a la puerta donde rescindía en aquel momento el joven estudioso, husmeó en la pequeña cajita de cristal llenándose la boca diversos dulces de diferentes sabores.

Yoochun aún permanecía sumergido en miles de pensamientos y controversias que claramente no podrían responderse solas y menos al mismo tiempo. En aquellos momentos en los que necesitaba expresar diversos puntos de opinión y teorías, atinaba a escribir hojas y hojas de ensayos. Y en aquel momento, debía sacar provecho de su profesión y de lo que sus estudios habían cosechado, no obstante nunca podía faltar una taza de café. 

Por lo tanto se dispuso a salir de su oficina un tanto hiperactivo y fue allí cuando vio al  pequeño chico mitad reno con parte de su intimidad expuesta. Yoochun tragó saliva sin saber exactamente que decir y con un ligero rastro de temblor en su voz, exclamó;

-¡Hey! ¡¿Q-qué haces?!

De repente el chico que en aquel momento había sido descubierto en ‘ultraje’, volteó con sus mejillas llenas de forma acelerada, provocando de esa manera que  bajara atolondradamente de la cama, llevándose consigo la caja de cristal al suelo, terminando por romperse. Aquel sonido hizo que el joven híbrido se espantara acorralándose contra la pared tras retroceder mientras permanecía sentado en el suelo observando a Yoochun realmente asustado.

Yoochun lo observó con el ceño fruncido y se acercó hasta él. ¿Pero qué podía decirle? claramente había sido un accidente y no pretendía culparlo, tampoco tenía por qué hacerlo ni se sentía en derecho de reprenderlo. Dio tan solo algunos pasos hasta encontrarse frente al joven en el suelo y antes de que pudiese arrodillarse a su mismo nivel, el moreno comenzó a temblar, pudiéndose notar como sus ojos se volvían cristalinos y sus piernas acompañaban aquel temblor que se esparcía por su cuerpo hasta su mandíbula, como si estuviese viendo algún tipo de fantasma o demonio.

Nuevamente el morocho de cortos cabellos se sorprendió ante la reacción ajena, comenzando a juntar los pequeños trozos de cristal, para poder dejarlos sobre la pequeña mesita de noche. Luego volvió su vista  hacia el híbrido, quien continuaba apegando su espalda contra el rincón de la habitación, queriendo escapar de aquella situación.

-Tranquilo…- Murmuró Yoochun en un tono calmo para poder transmitirle aquella sensación al contrario, por lo que extendió su brazo hacia él con lentitud sin ningún movimiento brusco hacia una de las rodillas ajenas.

- A-a...anny… -Tembló el joven híbrido en un suave sollozo comprimiendo su cuerpo lo más que pudo mientras cubría su propio rostro con ambos brazos-



Yoochun entreabrió sus labios sin poder creer lo que estaba sucediendo… En un momento así ¿Por qué?


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